Es más: Gallardo jamás quedó eliminado de un certamen internacional. Jugó cuatro, ganó cuatro. Todos los títulos que puso Conmebol en la temporada 2014-2015 están en las vitrinas de Figueroa Alcorta y Udaondo. Disputó 27 encuentros: ganó 16, empató 9 y perdió solamente en dos ocasiones, frente a San José de Oruro y Cruzeiro, ambos en la última Copa Libertadores. Y eliminó dos veces a Boca, en los cruces mano a mano que tuvo.
El primero llegó en diciembre. Fue un largo trajín hasta conseguir la Copa Sudamericana, en la final ante Atlético Nacional. El festejo llegó a mediados de diciembre, en el Monumental. Fue un 2-0 con goles de Germán Pezzella y Gabriel Mercado. Así, se rompió una sequía de 17 años sin festejos continentales.
San Lorenzo, campeón de la Libertadores 2014, fue el rival de la Recopa. Fueron dos 1-0, en ambos encuentros con goles de Carlos Sánchez. Así, consiguieron ese título por primera vez en su historia.
La Copa Libertadores era la gran obsesión de todos los hinchas de River. No la conseguían desde 1996. Tenía que llegar Napoleón, como le dicen a Gallardo, para terminar con la yerba mala y volver a levantar el título más importante del continente. A lo largo del campeonato, la pasó mal, pero se hizo fuerte desde octavos de final en adelante: limpió a Boca, Cruzeiro, Guaraní y Tigres, en una emotiva final. Así, consiguió la tercera en su historia.
La cuarta llegó esta mañana. Arsenal era el único equipo argentino que tenía la Suruga Bank. Hasta que aterrizaron los soldados de Napoleón. River se lució. Hizo que todos los riverplatenses que madrugaron para ver el partido no lo hagan en vano. Goleó 3-0, con una actuación brillante ante Gamba Osaka, un equipo de bajo nivel.
Gallardo se metió en lo más alto de la historia continental de River. Superó a Ramón Díaz, el más ganador hasta entonces. Para diciembre espera anotarse su primer título local. Y el más deseado de todos: el Mundial de Clubes.
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