Armani, originalmente, no era la primera opción. Los otros nombres que había dado el director técnico habían sido Fernando Muslera y Mariano Andújar. Muslera, en Turquía, afianzado en Galatasaray, es inamovible. El pase de Andújar es complicado: los derechos son del Nápoli, está a préstamo en Estudiantes, y el integrante del plantel de Brasil 2014 quiere quedarse en el Pincha.
En este escenario, Armani tomó fuerza. El pase del "1" de Atlético Nacional se vence en junio. Eso simplifica la llegada del rosarino formado en las inferiores de Newell's al Millonario. El problema, de todos modos, es que acordó con los dirigentes del club colombiano que se quedará a jugar las semifinales de la Copa Libertadores y se desvinculará una vez que concluya el certamen.
La urgencia de River está en la Recopa Sudamericana. El 18 de agosto, en Bogotá, Colombia, disputará la ida contra Santa Fe. Batalla, en esa fecha, estará en Brasil: Martino lo convocará a los Juegos Olímpicos. De todos modos, las fechas no interfieren a Armani porque la Libertadores termina en los primeros días de agosto.
Justamente, si Atlético Nacional llega a la final, podría medirse con Boca Juniors. Y Armani, si acuerda su pase a River, jugaría un partido especial: jugaría, además, con la posibilidad de construir su imagen, de sembrar el terreno para transformarse en ídolo. De ganar espalda para ocupar el arco más grande del mundo.