viernes 9.12.2016 - Actualizado hace
Quilmeño
01 | 08 | 2016
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Salvaje robo a bordo de un interno de la Línea 257

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Uno de los pasajeros contó a El Quilmeño cómo fue el viaje de terror que vivieron alrededor de 20 personas. “Las mujeres lloraban y se abrazaban entre ellas, algunos jóvenes se limpiaban la sangre con pañuelos”, describió.

Salvaje robo a bordo de un interno de la Línea  257
Foto:

Pasajeros de la Línea 257 protagonizaron un viaje de terror a bordo de un interno del ramal Pasco que circulaba por Quilmes Oeste, cuando seis delincuentes tomaron de rehén al chofer y, durante varias cuadras, golpearon salvajemente a cada uno de los usuarios, incluso a las mujeres, para que les entreguen dinero y celulares.

El relato de una de las víctimas provoca indignación y también mucho temor, ante la indefensión de quienes, obligados a utilizar el transporte público, quedan a merced de los malvivientes.
Oscar Humere, como todos los días, fue hasta la parada del 257 en Rodolfo López y Vicente López, para regresar del trabajo a su casa en Solano. Subió con una compañera y se dirigió hasta los asientos del fondo, donde notó la presencia "sospechosa" de tres sujetos.

"Cuando el colectivo iba por Zapiola y Camino General Belgrano, se pararon los tres jóvenes del fondo, otros dos que iban en el medio y uno que estaba adelante. Este último agarró del cuello al chofer, lo obligó a manejar despacio y le pegó un puntazo en la cintura", contó Humere a El Quilmeño.
A partir de ese momento se vivieron minutos interminables, de máxima tensión. Salvo el malviviente que tenía amenazado al conductor, el resto de los integrantes de la banda comenzó a recorrer cada uno de los asientos ocupados.

"Muchos escondían el celular antes de que les llegue el turno. A las chicas las agarraban del pelo, las sacudían y les pegaban en la boca. A los hombres los molían a trompadas. Eramos 20 pasajeros, aproximadamente", expresó.

Cuando el colectivo dobló en la Rotonda de Pasco, los sujetos descendieron del interno y "se fueron caminando, mientras contaban todo lo que habían robado". "Las mujeres lloraban y se abrazaban entre ellas, algunos jóvenes se limpiaban la sangre con pañuelos. El chofer tuvo que parar, estaba sangrando y no quiso seguir con el recorrido, estaba asustado", señaló Humere, quien remarcó sus sospechas ante la falta de policías: "Sobre Camino, todos los días hay patrulleros que hacen operativos, pero llamativamente ese día no estaban".

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