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En el caso mencionado al principio, los pasajeros de la Línea 257 fueron víctimas de un viaje de terror a bordo de un interno del ramal Pasco que circulaba por Quilmes Oeste, cuando seis delincuentes tomaron de rehén al chofer y, durante varias cuadras, golpearon salvajemente a cada uno de los usuarios, incluso a las mujeres, para que les entreguen dinero y celulares. Oscar Humere, uno de los pasajeros, contó que "cuando el colectivo iba por Zapiola y Camino General Belgrano, se pararon los tres jóvenes del fondo, otros dos que iban en el medio y uno que estaba adelante. Este último agarró del cuello al chofer, lo obligó a manejar despacio y le pegó un puntazo en la cintura'.
A partir de ese momento se vivieron minutos interminables, de máxima tensión. Salvo el malviviente que tenía amenazado al conductor, el resto de los integrantes de la banda comenzó a recorrer cada uno de los asientos ocupados.
'Muchos escondían el celular antes de que les llegue el turno. A las chicas las agarraban del pelo, las sacudían y les pegaban en la boca. A los hombres los molían a trompadas. Eramos 20 pasajeros, aproximadamente', expresó. Acerca de la problemática, el especialista Locles manifestó que "las bandas que operan en los colectivos urbanos y suburbanos, están básicamente motivados por el consumo de estupefacientes, entonces necesitan cometer robos rápidos, por lo que este transporte es ideal, porque se llevan billeteras, relojes y celulares".
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