jueves 19.01.2017 - Actualizado hace
Fútbol
19 | 12 | 2016
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Por qué Independiente y Racing se disputan a Eduardo Coudet

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Transformó a Rosario Central en un actor protagonista de cada torneo implementando fútbol eficaz, sólido y ofensivo. Víctor Blanco y Hugo Moyano pujan por él. Por qué despierta tanto interés.

Por qué Independiente y Racing se disputan a Eduardo Coudet
Crédito: AFP.
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Al mes de la asunción de Eduardo Coudet en Rosario Central, apareció un video que lo incomodó. Estaba con una botella de cerveza en la mano, tomando del pico, en la sobremesa de un asado con un grupo de barras bravas. Parecía que el paso del Chacho por el Canalla se sostendría, simplemente, por su idolatría. Que estaba en una especie de viaje de egresados, reviviendo sus días de gloria como el futbolista teñido que hacía delirar a media Rosario. No tenía credenciales como entrenador.

Dos años después, Independiente y Racing se pelean por contratarlo.

"Tenemos que armar un buen grupo humano", fue lo primero que dijo Coudet, e incorporó a César Delgado y Marco Ruben, dos ídolos del club, para empezar a generar una mística. Central empezó a jugar un fútbol vertiginoso, atrevido, sensacional. Mezcló la experiencia de Ruben con el atrevimiento de Franco Cervi. No le pesó sacarle lugar al Chelito cuando no respondió, así como tampoco darle vuelo a jugadores como Walter Montoya, a quien convirtió en un volante excepcional. Peleó el primer campeonato y cayó en la polémica final de la Copa Argentina 2015 contra Boca. Coudet se había ganado los aplausos de los hinchas.


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En los últimos días se fueron Coudet, Milito, Zielinski, Bernardi y Méndez, por lo que el segundo semestre del 2016, el inicio apenas de un campeonato largo, deja en evidencia la locura del fútbol argentino.



En 2016 le desarmaron la estructura. Perdió a jugadores claves. Pero continuó afianzando jugadores. Se reforzó a ojo, y lo hizo bien. Quedó eliminado en cuartos de final de la Copa Libertadores poniendo en jaque a Atlético Nacional, y se le escurrió nuevamente la definición de la Copa Argentina frente a River. Chacho, sin embargo, escuchaba una canción cada vez más fuerte: "Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de Coudet". Duró 732 días con números desorbitantes: lo dirigió en 81 partidos, cosechó 37 victorias, 26 empates y 18 derrotas.

Independiente y Racing perdieron a Gabriel Milito y Ricardo Zielinski el mismo fin de semana. Y fueron a buscar a Coudet; uno como hiena desesperada, el otro con la paciencia de una serpiente. El jueves, en Córdoba, había anunciado que dejaría su cargo en Central. Se lo notaba frustrado, destruido, sin energías. Coudet suelta energías en cada partido. Los vive con efervescencia. Gesticula, grita, discute. Comandó un batallón elegante que precisaba de un director fogoso. Ahora lo necesitan en Avellaneda para despertar alguno de los gigantes dormidos. El Rojo y la Academia están anémicos. Y buscan al Chacho para revitalizarse.

Víctor Blanco lo llamó. No quiso perder el tiempo y le pidió una reunión para hacerle una propuesta formal. Pablo Moyano todavía no levantó el teléfono. Está analizando el contexto, estudiando el mercado. Sabe que serán varios quienes tanteen a Coudet. Pero cuando lo contacte, probablemente le haga una oferta que no podrá rechazar.

Mientras tanto, se habla de la salida de Marcelo Gallardo de River. Y él, hace no mucho, había vaticinado su futuro: "Sé que algún día voy a dirigir a River".

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