Se termina el año y Marcelo Tinelli no puede encaminar su futuro. Sin dudas que para el conductor este es uno de los peores fines de año ya que no solo no sabe cómo será 2017 para él sino que tiene a muchos de sus hombres de confianza sin trabajo.
Hoy la realidad marca que Tinelli está en una encrucijada, contra la espada y la pared y con muy pocas opciones como para poder moverse. Ayer, Jorge Rial contó que Tinelli tiene un contrato que lo ata a Indalo y del que le resultará difícil salir salvo que pague una verdadera fortuna. Ese contrato que firmó Marcelo cuando vendió la productora es de exclusividad con Ideas. El conductor puso la firma en un acuerdo escrito donde se establecía que él es figura exclusiva de la productora hasta 2023. Es decir, no puede trabajar en ningún otro lado salvo para Ideas del Sur.
La única forma de salvarse de dicho contrato se basa en que exista una contraoferta a la de Indalo por un monto comprobable superior al que le ofrece el grupo de medios. De existir dicha oferta (De Sousa tiene la posibilidad de igualarla) y ser aceptada por ambas partes, Tinelli podría dejar la exclusividad pero sólo por el plazo de "un año".
En ese contrato se establece la obligación de estar en pantalla. En caso de que Tinelli se niegue a hacer TV el año que viene, le deberá pagar a Indalo Media 50 millones de pesos (el número se determinó por las ganancias que generó ShowMatch en los últimos cuatro años, que serviría como indicativo del lucro cesante que planteará la ausencia de Marcelo en TV). En esa idea que tiene Indalo ahora lo que buscan es que salga al aire pero con otro formato, mucho más económico que el Bailando y que se haga con la mitad de gente de la que se hacía hasta ahora. A esto Tinelli se opone y es ahí donde radica el principal de los problemas entre ellos.
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