El tan esperado segundo semestre llegaba sin mayores novedades económicas, y así seguiría. Sobraban, sí, las judiciales. En un mismo día, el juez Bonadio ordenaba una serie de allanamientos a propiedades de Cristina Kirchner en Santa Cruz, en el marco de la causa Los Sauces, investigación que corría paralela a la de Hotesur. Paralelamente la Sala II de la Cámara Federal le ordenaba al juez Casanello extender a Cristina Kirchner la investigación centrada en Lázaro Báez. Días después, se conocían las imágenes de la pila de dólares encontrada en una de las cajas de seguridad de Florencia Kirchner, mientras el juez Bonadio ordenaba inhibir todos los bienes de la ex presidenta.
El desaguisado de las tarifas de servicios era indetenible, perlado de amparos y uno de los inviernos más crudos de los últimos años. El tema quedaba en manos de la Corte Suprema de Justicia.
Los movimientos sociales organizaban el 7 de agosto una gran movilización desde San Cayetano a Plaza de Mayo. La magnitud de la misma alentó a esos sectores a ir en busca de la ley de emergencia social.
Finalmente la Corte Suprema le asestaba al gobierno una gran derrota política, al frenar el tarifazo en el gas, cosa que no esperaba el gobierno de Macri, que desnudó en ese contexto su falta de buena información respecto de lo que sucedía en el Poder Judicial. Con el tiempo, el duro golpe terminó siendo beneficioso para el gobierno, que postergó los incrementos y llamó a audiencias públicas que terminaron pasando sin mayores inconvenientes.
Con todo, la economía vivía el peor momento desde el inicio de la era macrista, pero al menos el ministro Rogelio Frigerio se permitía hacer un anuncio optimista, al anticipar que agosto sería "uno de los meses con inflación más baja de la última década". El dato llevaba al ministro Prat-Gay a alardear diciendo que la inflación "ya no es un problema", lo que era prestamente retrucado por el presidente del Banco Central, Federico Sturzenneger.
Las CTA se entusiasmaban con el éxito de su Marcha Federal, con la que trataban de meterle presión a la unificada CGT, con vistas a un paro nacional que la central obrera esquivó una y otra vez.
Profundizando el acercamiento registrado a lo largo del año, Sergio Massa recibía a Margarita Stolbizer como estrella invitada en el congreso de UNA. Para fastidio del gobierno, que le reprochaba al tigrense recoger cualquier tema coyuntural para sacar rédito, como acababa de hacerlo con el tema de las importaciones, que el líder del Frente Renovador había llamado a suspender por 180 días, una enormidad de la que después no habló más.
En el Congreso comenzaba a andar el proyecto de Emergencia Social, impulsado por las organizaciones sociales y que proponía entre otras cosas la creación de un millón de puestos de trabajo. Lejos de esas cuestiones, el gobierno organizaba con éxito en el CCK el Foro de Inversiones, un ámbito en el que el Presidente se nutrió de optimismo y anuncios de inversiones, aunque el efectivo seguía sin llegar.
Mauricio Macri debutaba en la ONU con un discurso en el que llamaba al Reino Unido al diálogo para "solucionar amigablemente la disputa de soberanía", en un contexto enrarecido por los cuestionamientos ajenos y propios dirigidos al comunicado conjunto elaborado por la Argentina y el Reino Unido. La situación se remató con un papelón cometido por el Presidente que opacó el éxito de su raid internacional, en el que había contrastado claramente con su antecesora CFK en su paso por la ONU y fue figura central en un seminario organizado por el Financial Times en Wall Street sobre "La Nueva Argentina". El blooper fue cuando ante periodistas reveló un breve diálogo que había mantenido con la premier británica Theresa May, en el que dijo haber acordado hablar "sobre todos los temas", incluida la soberanía, cosa inmediatamente desmentida por su propia Cancillería y al día siguiente por el Foreing Office.
Naufragaba el intento de Susana Malcorra de llegar a la secretaría general de la ONU, donde era consagrado el portugués Antonio Guterrez. Y siguiendo con el ámbito internacional, el presidente Macri tenía su segundo encuentro con el Santo Padre, en el que esta vez el resultado era más presentable: casi una hora de reunión contra los 22 minutos de febrero pasado, y un esbozo de sonrisa de Francisco, contra el gesto adusto de la vez pasada.
Se realizaba el foro empresarial de IDEA, donde el presidente Macri rompía con su presencia una sequía presidencial de 15 años. Su paso por allí fue exultante, pero sin reproches: no les pasó a sus ex colegas facturas porque el año anterior hubieran dado por seguro allí que el ganador sería Daniel Scioli.
En Diputados, el oficialismo vivía un traspié al no lograr aprobar el proyecto de Participación Público Privada. Salvó la ropa devolviendo la iniciativa a comisión -y una semana después sería aprobado-, pero el episodio fue el emergente de una nueva situación que comenzaba a palparse en ambas cámaras: la resistencia opositora a permitirle al gobierno un tránsito cómodo con las leyes. Prueba de ello también eran las resistencias en el Senado hacia la reforma electoral promovida por el gobierno.
Pero las resistencias eran también propias, pues a instancias de Elisa Carrió fracasaba el proyecto elaborado entre el oficialismo y la oposición no kirchnerista para reformar el Ministerio Público y quitarle poder a Alejandra Gils Carbó.
Cristina Fernández de Kirchner declaraba por primera vez en una causa por corrupción en la que estaba involucrada, y al hacerlo hablaba de una "persecución política" y sugería investigar toda la obra pública.
El oficialismo lograba por amplia mayoría aprobar en Diputados el Presupuesto 2017, pero al cabo de una maratónica sesión el presidente de la Cámara baja anunciaba la derogación de un polémico aumento en las dietas.
Las noticias económicas eran cada vez más negativas y los brotes verdes que se habían esbozado el mes anterior se apagaban. Todos los datos difundidos por el INDEC daban negativos. Sobre llovido, mojado, Donald Trump daba la sorpresa al ganar las elecciones estadounidenses, en las que el gobierno había jugado abiertamente en favor de Hillary Clinton.
Tras una enorme movilización al Congreso organizada para presionar por la aprobación de la emergencia social, a los pocos días el tema era aprobado en el Senado, donde finalmente fracasaba la reforma electoral, por resistencias del núcleo duro kirchnerista.
El oficialismo lograba la aprobación del Presupuesto 2017, pero la inexplicable mora en enviar el proyecto de reforma del mínimo no imponible de Ganancias generaba que la oposición, con Sergio Massa a la cabeza, lo obligara a presentarlo a las apuradas. Y ante la amenaza de una sesión especial de la oposición, el gobierno negociaba habilitar el debate por Ganancias en extraordinarias, y tratar allí un nuevo proyecto de Emergencia Social distinto al aprobado en el Senado, ahora sin el millón de puestos de trabajo que sugería el original.
El mismo día en que se aprobaba el proyecto consensuado de Emergencia Social en Diputados, la oposición se unía contra el gobierno para sancionar un proyecto de Ganancias muy distinto al "magro" que había enviado el gobierno. Fue una gran derrota política para Cambiemos, que logró revertir la situación a la semana siguiente, cuando consiguió que la oposición racional del Senado frenara el proyecto a la espera de la opinión de sindicalistas y gobernadores. Con ellos pactó el gobierno para rehacer un nuevo proyecto que terminó siendo el aprobado. En el ínterin, el gobierno se despachó con todo contra Sergio Massa, al que el presidente Macri calificó de "impostor", y el jefe de Gabinete como "la persona menos confiable del sistema político".
Sobre el final del año, llegaban las renuncias. Primero fue la de Isela Constantini al frente de Aerolíneas Argentinas, y luego la más sonora de Alfonso Prat-Gay, en realidad echado por el presidente Macri, que a continuación dividió en dos el Ministerio de Hacienda y Finanzas.
Antes de irse, el ministro saliente anunciaba los resultados parciales del claramente exitoso blanqueo de capitales, que ya había alcanzado los 90 mil millones de dólares.
El broche de oro no podía ser más adecuado, con el procesamiento de Cristina Kirchner por asociación ilícita en la obra pública y un embargo por 10.000 millones de pesos, y al día siguiente la resolución judicial más temida por la expresidenta: la Cámara Federal de Casación Penal disponía la apertura de la causa por la denuncia presentada por Alberto Nisman contra CFK y otros exfuncionarios.
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