Los espacios políticos que se disputan el poder -con elecciones, con múltiples candidatos, con normalizadores o gobiernos de por medio-, nunca estuvieron tan cerca como ayer.
Claudio Tapia y Daniel Angelici, presidentes de Barracas Central y Boca respectivamente, acordaron tres puntos que descomprimen la interna política feroz: dejar el estatuto libre de modificaciones que recorten la representación del Interior y Ascenso para dejar a la Primera con mayoría automática, darle curso a la Superliga para que la Primera administre sus recursos y que eventualmente la B Nacional se sume en 2018, y que Tapia sea el candidato de consenso.
De esta manera, se resolvería el primero de los conflictos que hoy tienen paralizada a la AFA. La Primera gana con autonomía sobre el Ascenso, pero este espacio político es el gran vencedor: tiene el escenario electoral para sí -a menos que alguien intente una contienda ante una asamblea contraria- y la reforma del estatuto no representa un peligro para la representatividad.
"Sin dudas vamos a perder asambleístas en número. En lugar de seis en una categoría de Ascenso por ahí pasamos a cinco o cuatro. Pero en la cuenta total, unidos, vamos a seguir teniendo mayor representatividad. Más ajustados, sí, pero no menos que la Primera o con voto calificado", se jacta uno de los dirigentes que estuvo presente en la reunión cumbre.
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