El autor explica, desde la Parapsicología, cómo se produce la bilocación -la capacidad de un ser humano para estar en dos lugares al mismo tiempo-. Y cita ejemplos de santos de la Iglesia Católica y del Budismo.
En Parapsicología se define a la bilocación como la capacidad que los humanos tenemos para estar en dos lugares al mismo tiempo. Lo usual es que, cuando sucede, la persona esté dormida, meditando o en algún intenso estado alterado de consciencia; por ejemplo, mientras le están realizando un acto quirúrgico.
Con la persona en ese estado se manifiesta en otro lugar –puede ser a kilómetros de distancia– la parte bilocada que aparece tal cual fuera la persona real, capaz de moverse, caminar, entablar diálogos con los demás presentes y hasta realizar tareas. De tal forma que es imposible advertir que se está en presencia de “algo” que no es, en verdad, quien se supone que es.
Ejemplos de bilocación se encuentran en toda la Historia de la Humanidad. En la Iglesia Católica son numerosos y muy bien documentados. Veamos algunos:
Padre Pío de Pietrelcina (1887/1968): Es el caso más conocido y mejor documentado del siglo XX. Testigos aseguraron haberlo verlo en Italia, Austria y Uruguay mientras el sacerdote estaba abstraído en profundo estado de oración en el convento situado en San Giovanni Rotondo (Italia.). El Mariscal Luigi Cadorna afirmó que el Padre Pío se le apareció en el frente de batalla en 1917 para evitar que se suicidara tras una derrota militar.
San Martín de Porres (1579/1639): Este fraile peruano famoso por relatos de numerosos testigos quienes confirmaron que se le vio atendiendo o consolando enfermos a miles de kilómetros de Lima (como en México o Filipinas), a pesar de que formalmente nunca estuvo fuera de Perú.
San José de Cupertino (1603/1663): Que pasó a la posteridad con la denominación de “El Monje Volador” por su probada capacidad de levitar, también tuvo bilocaciones. En una de ellas, asistió a la muerte de su madre en Asís mientras permanecía con sus cófrades quienes lo estaban viendo arrodillado y en meditación dentro de las paredes del convento.
San Alfonso María de Ligorio (1696/1787): En 1774, estando en el pueblo italiano de Arienzo, entró en un trance profundo; al despertar, aseguró haber estado en Roma asistiendo al Papa Clemente XIV hasta que éste hubo fallecido. El hecho es que fueron varios los testigos que corroboraron haberlo visto, unos junto a Su Santidad y otros mientras permanecía inmóvil en el monasterio de Arienzo. Estos últimos afirmaron que, al salir de ese éxtasis místico tan intenso y recuperar la conciencia, lo primero que dijo fue: “Estuve asistiendo al Papa en sus últimos momentos.”
Sor Ana de los Ángeles y Monteagudo (1606/1686): Fue una monja dominica residente en Arequipa, Perú, quien fue vista en repetidas ocasiones fuera del claustro ayudando a pastores locales con sus rebaños o consolando a personas afligidas en los alrededores.
En la rama del budismo, conocido como Dzogchen, también la bilocación es algo que suele acontecer con frecuencia. Los investigadores Idries Shah y Robert Graves indican, en sus escritos, varios casos en los cuales monjes tibetanos de elevado rango "aparecieron en diferentes lugares al mismo".
En su libro “Inmortalidad y reencarnación”, la investigadora Alexandra David- Néel (1868/1969) –quien escribió algo más de 30 libros acerca de religiones orientales, Filosofía y los viajes que realizó– señala que durante su estadía en Lhassa (capital del Tíbet), realizada durante el año 1924, llegaron a su conocimiento algunos casos, comprobados por la misma gente, de lo que en Parapsicología se denomina “bilocación.”
Lo explica de este modo: “Se trataba de un hombre que, según era de público conocimiento, jamás había salido de su aldea. Ninguno de sus parientes, ni amigos había viajado jamás. Todos eran analfabetos. Ese hombre, al despertarse después de varios días de letargo, contó que estuvo en Mongolia y que asistió a una sabia y erudita discusión entre varios lamas. Describió los lugares donde había estado y repitió, sin comprender nada, frases enteras de las pláticas que había presenciado. Los temas tratados le resultaban completamente extraños y superaban considerablemente su entendimiento. Sólo había captado el sonido de las palabras; ni siquiera sospechaba que los lamas mongoles habían utilizado la lengua tibetana literaria que, para los adeptos del lamaísmo, sea cual fuere su nacionalidad, juega el mismo papel que tenía antaño entre nosotros el latín.”
Otro ejemplo mencionado por Alexandra David-Néel es el siguiente: “Oí contar a un campesino que mientras sus familiares lo veían dormido en su cama había estado en casa de un hombre muy conocido por todos los que escuchaban su relato y que vivía en una aldea bastante alejada del lugar. Había visto que ese hombre vendía un caballo y que la venta originaba ásperos regateos. Una vez tomados los informes correspondientes se comprobó que todos los detalles del relato eran exactos. Hecho singular: las discusiones relativas al precio del caballo se habían prolongado hasta muy tarde, cosa poco corriente, porque el comprador deseaba cerrar el trato sin esperar hasta el día siguiente, ya que pensaba llevarse al animal muy de madrugada. En ese momento, el campesino que sostenía haber estado presente en casa del vendedor del caballo ya estaba dormido. Muy a menudo se oye hablar de hechos análogos y los tibetanos los aceptan, sin dar mayores muestras de asombro.”
No hay dudas ya de que la bilocación es de naturaleza humana y que se encuentra en el ámbito de los fenómenos parapsicológicos. A la pregunta que, de inmediato, habrá de surgir: ¿pues, entonces, por qué no los manifestamos todos y con frecuencia?, aparece, también, la concreta respuesta: porque para que los fenómenos parapsicológicos se produzcan es necesario que la persona lleve una forma de vida determinada a la que pocos están dispuestos.
Poniéndolo en una comparación: cualquier humano puede ser pianista; pero si tiene el don podrá ser mejor pianista… ¡pero si no dedica horas y horas diarias a practicar nunca podrá ser pianista!
Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis. Parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor. “Atrévete a vivir en plenitud”, es uno de sus recientes libros. www.antoniolasheras.com