Tanto Brian Castaño –que ganó el sábado pasado en Maryland-, como las principales figuras del boxeo argentino que surgieron en el último tiempo y que en su mayoría buscó emigrar, hoy tienen la primera parte de los resultados. ¿Era lo que querían? ¿Les sirvió a ellos? ¿Les sirvió al boxeo? ¿A quién le sirvió?

Todavía cuesta entender por qué Brian Castaño dejó el título mundial superwelter AMB que tanto le costó conseguir. Cuesta entender los verdaderos motivos.

La mente sigue viendo como campeón mundial a un hombre que no perdió sobre el ring y se resiste a aceptar que alguien resigne su corona así como así casi al pie de la escalera, cuando ya se había efectuado la subasta de su defensa ante el francés Michel Soro –ganada por Univent de los hermanos Acaries-, por la que iba a cobrar nada menos que US$364.900.

Una lógica absurda, por más que su mánager, Sebastián Contursi, en la columna “La historia oficial” con gran paciencia se deshizo en explicaciones a nuestros interrogantes, en un extenso intercambio vía mail que aún conservamos y todavía repasamos sin convencimiento.

En él Contursi afirmaba –ante la incredulidad de este escriba- que Castaño, en la próxima pelea, o sea, en ésta, la que hizo el sábado pasado en Maryland ante el nigeriano Wale Omotoso -a quien venció por KOT 5-, ganaría más dinero que lo que había rechazado frente a Soro. Es más; ante la pregunta concreta de si eso sería así, respondió: “sí, definitivamente”.

En la misma sintonía también afirmó –en una de las tantas razones del por qué se bajaron ante Soro-, que Castaño como retador, ante alguna de las figuras del momento (Charlo, Hurd, Harrison, Williams, Lara) ganaría muchísimo más que lo que le ofrecían ante Soro como campeón vía subasta –que supuso le iba a costar cobrar-, y que se acercaría aproximadamente al millón de dólares.

Ignoramos cuánto habrá cobrado Castaño ante Omotoso, un probador de 34 años que tenía 3 perdidas en sus últimas 6 peleas, pero seguramente ni se acercó a la mitad de la cifra que pensaba superar (US$364.900).

También argumentaba el mánager que uno de los problemas era que Soro no era conocido en USA y no interesaba ni él, ni la pelea Castaño-Soro allí, como para haber hecho una mejor oferta. El tema es que a Omotoso tampoco lo conocían, ni allá ni acá, y menos interesaba ese pleito, salvo a nosotros, aunque menos que Canelo-Kovalev. Era insensato pensar que en esas condiciones hubiera una bolsa mayor.

El Boxi ganó bien, pero peleó “solo”, y su triunfo de poco sirvió como para promocionarse –ni siquiera pudo noquear, ni derribar, y Omotoso no salió al 6º, acusando un incomprobable dolor en el hombro-, ni como para crecimiento boxístico.

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¿Todo este combo no obliga a una reflexión, o cuanto menos, un llamado de atención respecto del rumbo elegido del único campeón mundial que tenía el alicaído boxeo argentino?

En la velada cayó otro de nuestros últimos monarcas ecuménicos, Jesús Cuellar, y otra vez fue antes del límite (KOT 2 ante el dominicano Javier Fortuna), en lo que hace precipitar el final del “Forastero”, ya que esta derrota se suma a la del año pasado por KOT 3 ante Gervonta Davis.

Cuellar no puede dar el salto. No está ya para el máximo nivel mundial, y era lo que iba a pasar, por simple peso de la historia.

Bastante hemos tocado ese tema en columnas como “Sangría silenciosa”, “Expedición USA”, o “El encantamiento”, y no pasaron ni 5 años de la primera publicación, que ya hay resultados a la vista que pueden juzgar mejor que cualquier opinión los aciertos o desaciertos.

Y si no, miremos qué pasó con Sebastián Heiland. O sin ir más lejos, con los propios hermanos de las figuras. ¿Qué pasó con Alan Castaño, hermano de Brian? (NdeR: perdió por puntos en febrero de este año en Necochea contra el bonaerense Francisco Torres y no reapareció aún). ¿Y TNT Maidana?

Otro que parecía arrasador era Neri Romero, activo, prometedor, pero de la noche a la mañana cayó en desgracia, y pese a seguir invicto hizo una sola pelea en 2018 y lleva otra en 2019 (NdeR: pelea el 23 del corriente a 8 vueltas frente a Julián Aristule en el boliche Pinar de Rocha de Ramos Mejía).

¿Y Ezequiel Matthysse? –ni se hizo profesional, ni quedó en el equipo nacional amateur acá-.

Ni hablar del caso Javier “La Bestia” Maciel, con sus 3 últimas peleas perdidas.

No son los únicos, porque del último plantel olímpico también se han ido a probar suerte afuera Alberto Palmetta y Alberto Melián, quien ya perdió su invicto en su última pelea en USA. Ambos reaparecerán en breve, Palmetta el 15 y Melián el 23 del corriente, ante sendos mexicanos en difíciles compromisos.

29 años tienen ambos. Recién empiezan y ya tienen edad de veteranos. No hay tiempo para equivocarse, ni para hacer tantas pruebas. Urge además elegir el camino: la plata o la gloria. La carrera fugaz y riesgosa –quizás más rentable-, o la más larga y liviana. Una u otra, porque ninguno está para las dos juntas. Aunque –no es necesario que lo declaren- se sabe perfectamente cuál van a elegir.

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