Kei Nishikori (5) era el hombre del día. El Argentina Open lo necesitaba. La lluvia y el poco público que se habían acercado hasta las instalaciones del Buenos Aires Lawn Tennis Club hicieron que las plateas del court central Guillermo Vilas no se vieran llenas como años anteriores. Pero las dudas se diseminaron. El japonés le ganó a Diego Schwartzman (50) por 5-7, 6-2 y 6-2 ante más de 2.500 personas, que, por momentos, fueron sus “rivales”.
“Ya había jugado aquí así que ya sabía a lo que me enfrentaba. Era un poco como la Copa Davis, pero fue divertido y me sentí muy excitado en la cancha”, destacó el nipón, que en 2012 participó de ATP porteño.
El encuentro ante el Peque tuvo un primer set a pura velocidad y peloteo, acompañados por buenos puntos del argentino, que le puso presión al debut del primer preclasificado.
Nishikori destacó el juego de Schwartzman y observó sus cualidades: “Es muy sólido desde la línea de fondo. Él no tiene gran fuerza, pero sí muy buenas piernas, las mueve como yo, sigue a la bola”.
“Espero tener un gran torneo, por eso estoy aquí. Fue mi primer partido en tierra de la temporada, y espero mejorar, aunque el próximo partido (ante Joao Sousa) no será fácil”, manifestó.
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