Los festejos en el Obelisco, epicentro de la ciudad de Buenos Aires, terminaron con un tenso cruce entre hinchas de River y la policía que tras recibir algunos piedrazos no tardaron en responder esas agresiones con un aluvión de balas de goma y gases lacrimógenos.
Si bien las casi 60 mil personas que se dieron cita en el tradicional monumento porteño vivieron con felicidad y tranquilidad la velada, nuevamente la fiesta se vio empañada por un grupo minúsculo de simpatizantes que tras arrojar elementos contundentes (botellas y piedras) a los efectivos, los obligó a avanzar para desconcentrar la zona.
Así las cosas, la noche de gloria riverplatense finalizó con las mismas postales a las que ya estamos acostumbrados, y que por caso, terminó derivando en que uno de los partidos más importantes y esperados de nuestro fútbol se desarrolle ni más ni menos que en suelo europeo.
comentar