¿Será "El Avión" Agustín Gauto el encargado de volver a encender la mecha del alicaído boxeo argentino? Todo indica que el próximo 3 de abril tendrá su chance mundialista en Panamá por la OMB. Aquí una reflexión sobre cómo volver a las fuentes y recuperar figuras, logros y prestigio

Trazando paralelismos y parábolas, resulta imposible no asociar al bonaerense Agustín “El Avión” Gauto con Omar “El Huracán” Narvaes. ¿Tiene asidero? ¿Cuál sería el hilo conductor?

En primer lugar, a uno se le ocurre la categoría pequeña (Gauto minimosca, Narvaes mosca). El perfil bajo. La aplicación dentro y fuera del ring. El boxeo pulcro, fino, técnico. La ausencia de rudeza física. También de explosión y poder de nocaut en la pegada, aunque eso no prohíbe conseguir triunfos por esa vía asiduamente.

Tales asociaciones son indiscutibles. Pero hay otra que tiene que ver con el contexto boxístico actual, similar al de cuando Narvaes se consagró campeón mundial en el Luna Park en 2002: orfandad de monarcas ecuménicos.

Si bien en aquel entonces Pablo Chacón era campeón en receso, a los efectos prácticos no lo era, ni lo volvería a ser.

Históricamente el boxeo argentino –salvo contadas excepciones- inicia cada década con una crisis interna, que se refleja en la falta de referentes mundialistas.

Sacando el ‘70 (Locche), aún en la época donde estos comenzaron a proliferar –del ’80 para acá-, costó conquistar esa esfera, y el 2020 no es la excepción, pese a que sobre el final de la década pasada, con la vigencia de Omar Narvaes y lo que se venía –Maravilla, Reveco, Maidana, Matthysse y compañía- parecíamos tirar manteca al techo, algo que duró sólo unos años y no hubo recambio acorde.

Esa es la consecuencia que estamos padeciendo al igual que en otras, tras los reinados de Monzón-Galíndez-Corro-Castellini-Cuello, en una, o Laciar-Palma-Ballas-Coggi, en otra, o Castro-Vásquez-Domínguez-Salazar en la del ’90.

¿Cuál fue el mérito de Narvaes y del boxeo argentino para combatir esa tendencia? Buen campeón, bajo riesgo, localía, mesurada ambición económica y preferencia por lo deportivo. Eso permitió sostener lo interno con jerarquía, a la vez que lo internacional tuviera su salto mortal, sin depender mucho del éxito o fracaso. Porque tanto Maidana,

como Maravilla, como Matthysse –los grandes referentes fronteras afuera- basaron sus éxitos postreros en iniciales derrotas, que no resintieron estructuras.

Hay dos caminos a seguir para alinear nuestros planetas dentro del universo boxístico: o va Mahoma a la montaña, o la montaña va a Mahoma. O se pelea como local y se elige a un campeón ganable –incluso para pelear en casa-, o se arriesga afuera contra los mejores por más plata y repercusión, sin importar mucho el resultado. No obstante, también se puede comenzar en uno para terminar en el otro. Pero el secreto es cómo comenzar.

Nuestra historia tiene ambas ramas por igual nutridas, pero la más reciente, marca que es preferible ir de menor a mayor, conquistando terreno de a poco, sin pegar el gran salto de un día para el otro, máxime cuando no hay exceso de materia prima.

Gauto descartó –mejor dicho, su mánager, Osvaldo Rivero (OR Promotions) el mismo que guió los pasos de Narvaes- al filipino Cristian Araneta el año pasado cuando le ofrecieron una eliminatoria minimosca por la FIB, con excusas inverosímiles que escondían la falta de confianza en la victoria del Avión como visitante –OR había perdido la licitación y debía ir a Filipinas-.

Araneta luego perdió por KOT 4 ante el mexicano que reemplazó a Gauto, Daniel Valladares, que ahora encima bajó a peso mínimo y ni siquiera aprovechó esa victoria.

Por eso Gauto buscó su horizonte por la OMB, donde reina el también azteca Elwin “La Pulga” Soto Castro, de 23 años y peligroso 17-1-0, 12 KO. Dicen que Soto no dará más la categoría (49 kg), ya que en la última –hace tres semanas- dio 51 y ganó por KO 1.

Aún no renunció oficialmente a su corona minimosca, pero ya lo dan por renunciado. Y Gauto, Nº 1 en la entidad, llenará esa vacante ante “alguno” (debiera ser ante el Nº 2, el tailandés Panya Pradabsri, de 29 años y 32-1-0, 21 KO). Pero será ante el Nº 10, el puertorriqueño René Santiago García, de 27 años y apenas 8-2-0, 6 KO, en los números, considerablemente más accesible que el tailandés.

Será en Panamá, según parece. Y de no mediar una sorpresa, Gauto será campeón mundial, con apenas 22 años e inmaduros 15-0-0, 10 KO, no ante paquetes, pero sin rivales dignos de destacar.

¿Importa mucho? La solidez vendrá después, si hay con qué. Primero es menester despejar el camino y subir a la montaña, de ser posible, no muy alta. Habrá otras más adelante. Una vez allí, quizás la montaña vaya a Mahoma.

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