El episodio ocurrió durante una competencia de alta exigencia y generó reclamos entre los participantes, mientras la organización admitió fallas en la aplicación de las normas previstas para este tipo de situaciones.
La jornada de Hyrox, prueba que combina ocho kilómetros de carrera con distintas estaciones de ejercicios funcionales, terminó envuelta en una fuerte controversia: una de las competidoras sufrió un severo cuadro gastrointestinal que derivó en una incontinencia fecal, pero decidió continuar hasta completar el recorrido.
La situación tuvo consecuencias para quienes todavía seguían en competencia. Quedaron rastros de materia fecal en sectores utilizados por otros atletas, incluidas máquinas, alfombras y partes del piso del circuito.
Una testigo relató a EFE cómo fue el impacto del episodio sobre el resto de los participantes: "La limpieza no se realizó en ese momento, sino al final del día, y hubo personas que se mancharon e incluso resbalaron".
La protagonista del hecho fue Joanna Wietrzyk, una atleta australiana que había sido campeona mundial en su categoría. Su decisión de permanecer en pista generó cuestionamientos, aunque las críticas también alcanzaron a los responsables de regular la competencia.
Ante la repercusión que tomó el caso, Hyrox difundió un comunicado para explicar lo sucedido. La organización reconoció que hubo "confusiones en la aplicación de sus protocolos médicos" y adelantó que analizará modificaciones para impedir que una situación similar vuelva a repetirse.
"Fue una situación inesperada en la que de desdibujaron los protocolos diseñados para la competición de élite y la competición masiva, creando ambigüedad en cómo se entendieron y aplicaron", sostuvieron desde la organización.
Ante el revuelo de las redes sociales por las repugnantes imágenes mientras competía, Wietrzyk posteó una foto en la que no se mostró apenada por nada. "Una victoria es una victoria", escribió.
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