La cifra abarca a unas 2,5 millones de personas de entre 25 y 35 años. Dentro de quienes no lograron emanciparse, el 46% reside en hogares que presentan algún tipo de déficit habitacional.
Unos 2,5 millones de jóvenes de entre 25 y 35 años no han logrado independizarse en la Argentina. La cifra representa al 37% de este grupo etario y pone en evidencia una demanda habitacional latente en el país.
Los datos surgen del primer Monitor de calidad del acceso a la vivienda, elaborado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda (OFAVA) sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. El relevamiento analiza la situación de la vivienda en alrededor del 90% de la población del país.
La problemática de la emancipación juvenil se encuentra atravesada por severas deficiencias en las condiciones de vida. Según el informe, el 46% de los jóvenes que aún reside en su hogar de origen vive en estructuras con algún tipo de déficit habitacional. Esto significa que cerca de 1,2 millones de personas enfrentan carencias edilicias o de infraestructura básica incluso antes de haber alcanzado la autonomía residencial.
El panorama no mejora para quienes logran dar el paso hacia la independencia. El estudio revela que el 52% de los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años presenta déficit habitacional. Se trata del índice más alto entre todas las franjas etarias analizadas, el cual supera de manera holgada al 31% registrado en aquellos hogares donde la jefatura está a cargo de adultos mayores de 65 años.
La metodología del OFAVA define el déficit habitacional a partir de un espectro amplio de vulnerabilidades. Este indicador contempla desde el allegamiento -situación en la que múltiples núcleos familiares comparten una misma vivienda- y los problemas de materialidad grave, hasta la falta de acceso regular a servicios esenciales como agua potable, baño con descarga y red de desagüe.
Frente a este escenario, los especialistas del observatorio estiman que la eventual emancipación de este segmento poblacional generaría una necesidad mínima de 500.000 viviendas nuevas. Esta demanda potencial podría encauzarse a través de la conformación de hogares en pareja, esquemas de viviendas compartidas o la absorción de unidades residenciales ya existentes en el mercado.
El informe expone, además, una marcada heterogeneidad según la región geográfica. En el norte argentino se registran los niveles más altos de jóvenes sin independizar: Tucumán encabeza la nómina con el 56%, seguida por Santiago del Estero y Jujuy (ambas con el 53%), Salta (52%) y Catamarca (49%). En el extremo opuesto, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presenta el indicador más bajo del país, con un 24%.
Por su parte, en términos absolutos, la provincia de Buenos Aires concentra a más de un millón de jóvenes en esta condición -el 40% del total nacional-, seguida en volumen por las provincias de Córdoba y Santa Fe.
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