La marcada suba del dólar registrada a lo largo de la semana pasada se dio por un incremento en la tasa de los bonos del Tesoro norteamericano a diez años y la entrada en vigencia del impuesto a las Ganancias sobre las rentas de los activos financieros para tenedores del exterior, analizó este domingo un informe privado.
El viernes pasado, en medio de un fuerte nerviosismo en la plaza financiera, el dólar llegó a superar la barrera de los $21 pero el Banco Central quebró la tendencia tras subir fuerte las tasas y desembolsar U$S1.382,1 millones.
En ese escenario, la divisa finalizó en un récord de $20,88 para la punta vendedora.
La autoridad monetaria concretó ese día la quinta intervención consecutiva, en cuyo período intervino con U$S4.343,4 millones, que superan los U$S6.318 millones si se los contabilizan desde el 5 de marzo en que comenzó a tener participación.
Un estudio elaborado por el Banco Ciudad, sostuvo que “en lo que hace a los factores detrás de las presiones sobre el tipo de cambio, el catalizador inicial fue, una vez más, la suba en la tasa de los bonos del Tesoro norteamericano a diez años”.
“Esta tasa superó la barrera del 3% por primera vez desde el año 2014, ante una oferta creciente de bonos por parte del Tesoro norteamericano con vistas a financiar la reforma impositiva puesta en práctica por la actual administración republicana”, resaltó.
Subrayó que “el segundo elemento en juego (que potenció lo ocurrido a nivel global) fue local y estuvo vinculado con la entrada en vigencia del impuesto a las ganancias sobre las rentas de los activos financieros para tenedores del exterior, el cual grava con una alícuota de 5% el rendimiento de las Lebac, entre otras modificaciones”.
Evaluó que ese tributo, que ya estaba previsto que comenzara a regir el jueves pasado, “dio lugar a un fuerte desarme de posiciones de Lebac por parte de los inversores extranjeros el miércoles, quienes con los pesos obtenidos gatillaron un fuerte incremento de la demanda de dólares, para su posterior giro al exterior”.
Por ello, sostuvo que la semana pasada dejo un “agridulce saldo” y analizó que tras esos acontecimientos, hay “un peso más débil y unas tasas de interés más altas que las previstas anteriormente”.
El viernes pasado, el Banco Central (BCRA) logró limitar la escalada ascendente del dólar a través de una extraordinaria batería de medidas en la que combinó un alza de la tasa de interés del 27,25% al 30,25% con una nueva venta de 1.382 millones de dólares.
De esta manera, la divisa estadounidense, que había trepado 30 centavos en el inicio de esa rueda hasta alcanzar 21,10 pesos por unidad, cerró la jornada con una suba de cuatro centavos respecto al jueves, a 20,88 pesos.
La magnitud de la demanda de dólar se puede medir no sólo en la inédita suba de tres puntos porcentuales en la tasa de referencia sino también en el hecho de que el ente monetario cerró abril con una venta total de reservas de 4.731 millones de dólares, de los cuales esta semana desembolsó 4.343 millones.