Un remolino ochentoso sacudió anoche el Luna Park: el trío noruego A-ha volvió a la Argentina para festejar sus tres décadas en los escenarios y demostrar que, justamente, 30 años no son nada... o lo son todo.
Porque Morten Harket mantiene su celestial voz impecable –algo que se pudo comprobar, sobre todo, en esas baladas en las que el agudo parece insostenible-; porque la guitarra de Paul Gamst Waaktaar la rockea como nunca; porque los teclados de Magne Furuholmen acompañan con estilo; porque los clásicos suenan como (o mejor aún que) en los viejos discos, es que A-ha siempre tiene que volver.
El trío pop trajo a nuestro país su "Cast in Steel tour", con nuevo disco bajo el brazo (homónimo a la gira) y había prometido no abusar de los clásicos, sino hacer sonar sus nuevas canciones.
Si bien hubo algunos temas de estreno -como la apertura con "The wake" y otros como "Forest fire" y "Under the makeup"- los hits no se hicieron esperar y fueron los más festejados.
El primer griterío por parte del público llegó a instancias de "Cry Wolf" (Uuuu!). Pero los suspiros los arrancó Morten (siempre Morten, pero ahora con un look intelectual muy Ethan Hawke) con los primeros acordes de "Stay on this roads", sólo superados por los que despertó la inolvidable "Cryin in the rain".
"Hunting high and low" también se llevó lo suyo y hubo sorpresa cuando "You are the one" arrancó casi acústica para luego explotar con lo más parecido al original de 1988, ese que varios habrán bailado en el viaje de egresados en Bariloche.
Con el delicioso público -de entre 30 y 50 años- ya enfiestado (en el mejor sentido de la palabra), las pantallas comenzaron a proyectar televisores antiguos que mostraban imágenes bien argentas: tango, el Obelisco y un sorpresivo "Las Malvinas son argentinas" que, claro, se llevó todos los aplausos. Todo, porque "The sun always shines on tv".
Después de "Under the make up", llegó la que fuera parte de la banda sonora de la película James Bond 007 (1987), "Living daylights".
Hasta ahí, todo maravilloso... pero algo estaba faltando y se sentía en la atmósfera. Sin embargo, "Thank you", buenas noches y salieron de escena.
Pero el público argentino –ese que ahora parece corear absolutamente todo con un "Oh oh oh", desde el Himno hasta un clásico ochentoso- pedía más.
Y el bis –el segundo de la noche- llegó con lo adeudado: "Take on me", el más popular de los populares, cerró la gran noche de A-ha.
No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor, pero el pop de los '80, con esa nostalgia camuflada, puede volver siempre, porque para quienes lo vivieron, agita fuerte. Y emociona.
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