El humorista de La Mañana con Víctor Hugo Morales, por Radio Continental, asegura: "Con Víctor Hugo estamos en un buen momento, no sabemos hasta cuando, pero sí muy cómodos el uno con el otro y con la gente, a pesar de lo que digan"

"El show debe continuar, es una de las máximas en las que creo. Yo vi gente hacer shows con cólicos renales. Y hasta bailar como si nada sufriendo hemorroides. Si vos no estás, el mundo sigue andando", dice Adrián Stóppelman, humorista de La Mañana con Víctor Hugo Morales por la AM 590 Radio Continental. Y lo que dice viene a cuento de estar afrontando una preocupación por la salud de un familiar cercano al tiempo en que prepara su gran proyecto del año 2014: debutar en teatro. Y lo hará en el Teatro El Cubo (Zelaya al 3053, esq. Jean Jaurés), los viernes 12, 19, 26 de septiembre y 3 de octubre, a las 20.30. "Me gusta porque es una sala mediana, donde hay contacto directo con el público. Este show se va a llamar Pasan Cosas Raras en Vivo. Es distinto a lo que hago en la radio con Víctor Hugo, si bien Pasan Cosas Raras es mi frase de cabecera. Son monólogos de humor, pero con mucha multimedia. Acabo de terminar de editar los videos y la gráfica animada, con muchas hora de laburo, máscaras, cambios de ropa... ¡Increíblemente para hacer un unipersonal hace falta un ejército!", dice entusiasmado.

-¿Cómo se hace humor a diario cuando uno afronta un dolor?
-La risa es catarsis, el humor es lo único que te permite sobrellevar lo que te pasa. Sin el programa, yo todos los días sería mucho mas amargo. Poder decir las cosas, hacer reir, te permite un descargo. Por eso cuando se corta la luz la gente llama a la radio, dice las cosas, y en lo personal uno le pone su punto de vista humorístico a una realidad hostil. Este año hay que hablar de los buitres, y el Mundial, pasamos de Messi a Griesa sin corte. Hay que renovarse, hacer 20 o 30 chistes todos los días, no es como el humorista gráfico que con un chiste hace su cuadrito y ya está. Hacer humor en radio es una gimnasia, es preferible todos los días escribir chistes, aunque sean malos, a no escribir nada".

Stóppelman dice que el cambio de lenguaje que propone el teatro lo obliga a desafiarse porque "la gente me pedía constantemente que hiciera un show de teatro. Y al planteármelo te das cuenta de que la tele genera figuras que no están a la altura de la generación de risa en vivo. En la tele se le paga a gente a que se ría, no es lo mismo hacer reir arriba de un escenario, donde el público pagó una entrada y merece respeto. No tengo temor al público, tengo respeto. Por eso esperé el momento adecuado, que es éste, donde conseguí buenos socios como El Chino Volpato, que es uno de mis productores entre otras voluntades amigas".