Con un repertorio variado que fue desde la música clásica de tono popular al tango, el director se puso al frente de la Orquesta Filarmónica de Israel en un inusual escenario montado sobre la Av. Sáenz.
Con pasajes de obras clásicas de trascendencia popular y un tango de Gardel entre los bises, el director de orquesta indio Zubin Mehta conmovió este domingo a 10.000 espectadores en el concierto gratuito que ofreció, al frente de la Filarmónica de Israel, en Puente Alsina, en el sur porteño.
El escenario callejero de Puente Alsina, montado sobre la avenida Sáenz, cobró un inusual movimiento para una zona que, distante del circuito turístico, por la mañana se convirtió en un centro para los extranjeros visitantes del Festival y Mundial de Tango, además de los vecinos del barrio.
Como es de rigor es estos encuentros, Mehta, de 77 años, irradió al público porteño un programa conformado por pasajes musicales de tradición académica que se encuentran instalados en el oído popular. El director orquestal, que visitó la Argentina por primera vez en 1962, inauguró el concierto público con una pieza propia del canon operístico, la obertura de "La forza del destino", del compositor italiano Giusseppe Verdi, acaso el segmento más difundido, en forma autónoma, de esa creación.
Enseguida los músicos de la Filarmónica de Israel, vestidos con ropas informales, lejos del protocolo de las salas de concierto, hicieron un guiño hacia atrás para apelar al costado más popular de la caligrafía de Wolfgang Mozart con la Sinfonía Nro. 40. Mehta avanzó luego con el corazón del concierto: tres obras de Johann Strauss, de diferente temperamento. Así la Filarmónica entregó la obertura de la opereta "El murciélago", la polka "Tritsch-Tratch" y el pulso del 3/4 a través de las "Voces de la primavera".
Con el ritmo del vals, Mehta giró en el escenario, dio la espalda a la Orquesta y comenzó a dirigir los movimientos del público para animarlos a bailar frente a la Filarmónica. Luego sobrevino un primer final con el desenlace de la segunda suite de "Daphnis y Chloe", de Maurice Ravel y luego, ya en los bises, Piotr Tchicovsky y, una vez más, Strauss. En un guiño al público local, Mehta dirigió una versión de "Por una cabeza", de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera. Mehta y la Filarmónica, que anoche estuvieron en el teatro Colón, se despedirán de Buenos Aires el martes cuando se presenten, otra vez en el coliseo porteño, desde las 20.30.
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