El exparticipante del certamen de cocina llegó a jugar Selección Nacional de fútbol, en el mundial del 2002. Pero su retiro deportivo le trajo severas consecuencias anímicas y físicas.
Popularmente conocido por haber sido uno de los participantes que llegó a las instancias finales de MasterChef Celebrity, el certamen culinario que terminó hace menos de un mes en Telefe, Claudio el Turco Husaín tiene un pasado con una extensa carrera deportiva. Jugó en River Plate, Newell’s Old Boys y en países como México y Chile. Y fue parte Selección Argentina y disputó un Mundial (Corea-Japón 2002). Pero su retiro del fútbol no le resultó sencillo...
Por el contrario, para el Turco alejarse del deporte le trajo una profunda depresión, que lo llevó a aislarse, a subir considerablemente de peso -con un peso máximo de más de 100 kilos- y a perder el rumbo de su vida durante casi dos años. “Me hice mucho daño a mí mismo, me di vergüenza a mí mismo”, reconoció en una entrevista para La Nación +.
“Nosotros morimos dos veces: cuando se nos acaba el deporte (el fútbol) y cuando nos toca la hora de partir”. A nosotros se nos apaga la luz a los 36, 37, y después te encontrás con la vida misma. No sabés para dónde ir. Por lo menos en mi caso, me costó encontrar el rumbo... Llegué a pesar más de 130 kilos", reconoció, Husaín, tras volverse de Chile a la Argentina, por terremotos locales -en el 2010- de los que se pudo salvar. "La estaba pasando mal. Dormía con la puerta abierta y vestido por las réplicas. El terremoto fue de 8.5 en Santiago y en Concepción (que fue el epicentro) fue de 9 puntos. Fue muy grande, hizo un desastre y fue muy trágico lo que vi".
"Me hice mucho daño a mí mismo, me di vergüenza a mí mismo. Fueron dos años muy largos. No salía de mi casa, no me gustaba lo que me devolvía el espejo. Yo vivía en un barrio cerrado y cuando veía que las familias ya estaban en sus casas, ahí daba una vuelta pero enseguida me metía en mi casa. Me volcaba en cosas que no le recomiendo a nadie como tomar, por ejemplo. Nunca me pasó de pensar lo peor, a ese punto nunca llegué, pero sí de llorar mucho tiempo por no jugar al fútbol", contó, el Turco.
"Un día me levanté distinto. Me vi al espejo y dije: “Hasta acá”. Entonces cuando la gente ya estaba en sus casas cenando, tipo 10, 10.30 de la noche, salía a caminar y ahí empecé de a poco. Salía bien emponchado para transpirar y perder peso. Así estuve un par de meses largos. Al año empecé a ir al gimnasio, a sociabilizar y a volver a jugar con amigos", recordó el Turco durante la entrevista con Pía Shaw.
"Tenía a la familia al lado, pero no entienden lo que a vos te pasa. Yo no podía explicar el dolor que yo sentía de no jugar más. Yo te puedo contar lo que me pasa, no lo que siento. Entonces eso me hizo encerrarme mucho. Me recluí en mí mismo por completo y ahí caí".
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