El posteo de Emma Heming generó preocupación y rumores sobre Bruce Willis, aunque el actor sigue con vida pese a su enfermedad.
Hace pocos días, Emma Heming, esposa de Bruce Willis, publicó en sus redes sociales un mensaje que desató una ola de comentarios y dudas sobre la salud del actor, diagnosticado hace años con demencia frontotemporal. En cuestión de horas, miles de seguidores se preguntaron si Willis había fallecido.
El posteo incluía una fotografía de 2008, tomada en un parque de diversiones, donde Emma y Bruce aparecen sonrientes en una montaña rusa. En el mensaje, Emma relató que había llevado a sus hijos al parque con amigos y recordó que el juego Viper no había sido tan divertido como lo recordaba. Sin embargo, destacó que la última vez que lo disfrutó plenamente fue junto a Bruce en 2008, un momento que definió como especial.
La frase que despertó mayor preocupación fue: “Ese era él, pura diversión. Lo amo y simplemente extraño que sea mi compañero de viaje”. El tono nostálgico y cargado de afecto llevó a que muchos interpretaran sus palabras como una despedida definitiva.
Rápidamente, el rumor se propagó por internet: algunos usuarios aseguraron que Bruce Willis había muerto. La realidad, sin embargo, era otra. Días después, Emma publicó una imagen junto al actor durante la celebración de su aniversario, confirmando que seguía con vida.
En marzo de 2022, la familia confirmó que Willis padecía afasia, un trastorno que afecta la capacidad de hablar y comprender el lenguaje, lo que lo llevó a retirarse de la actuación tras décadas de carrera. Más tarde, los médicos precisaron el diagnóstico: demencia frontotemporal, una enfermedad neurodegenerativa progresiva que impacta la personalidad, el lenguaje y la conducta.
Con el tiempo, las limitaciones del actor se hicieron más evidentes. Aunque Bruce continúa con vida, su manera de relacionarse con el mundo cambió drásticamente, comunicándose ahora a través de gestos, miradas y breves momentos de lucidez.
Desde el comienzo de la enfermedad, Emma ha asumido no solo el rol de cuidadora, sino también el de portavoz de lo que significa convivir con este tipo de deterioro. A través de sus publicaciones, combina relatos de amor y nostalgia con la crudeza de ver cómo un ser querido cambia día a día, compartiendo también cómo se adaptaron las celebraciones familiares y la intensidad del cuidado diario.
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