Luego de varios meses ausente de la tevé, Carina Zampini regresó al frente de un envío que dice retrotraerla a los sabores primarios y a las emociones que encierra el arte culinario. El Gran Premio de la Cocina, que asoma en el horario de las 17.15 renovando las tardes de El Trece, se presenta como un reality diferente a los tantos que pululan por la pantalla chica. Y ella, con su frescura innata, remarca ese sello distintivo.
“Hay muchos programas de estos que son con formatos traídos de afuera. Este no: es un formato creado por los productores. Si bien es una competencia de cocina, culinaria como hay otras, lo que tiene de particularidad éste es que es un programa diario y en vivo. No hay edición. No tiene cortes. El público vive la cocina de todos los platos en tiempo real. El participante debe entregar 3 platos todos los días y los televidentes ven todos los pormenores: si llega a entregar, si no puede.
Tiene muchas variables, muchos elementos nuevos que me sedujo a la hora de elegir este proyecto. Pruebas lúdicas, cómo se desempeñan, cómo se desenvuelven, con qué rapidez lo hacen”, detalla Zampini respecto a su flamante reto donde, acompañada junto a Juan Marconi, se busca al mejor cocinero amateur quien ganará 300 mil pesos.
“Hace muchos años que vengo trabajando en distintos equipos y eso es lo fundamental a la hora de trabajar. Trabajar con lindos equipos donde uno siente que viene a trabajar en equipo, con linda energía, con productores que nos contienen, nos dan seguridad, tranquilidad, es fundamental”, describe del reality que también reúne a los afamados chefs Christian Petersen y Felicitas Pizzaro encargados de evaluar los platos y un jurado invitado que también hará su valoración.
A Carina, que viene de animar las mañanas de Morfi, Todos a la Mesa junto a Gerardo Rozín, durante dos temporadas, lo relativo a la cocina y su preparación, le resulta afín y profundamente ligado a su raíz. La propuesta de El Gran Premio de la Cocina, sumado al ciclo en donde debutó como conductora que ahora reavivan Damián de Santo y Zaira Nara, remarcan su elección y predilección por el ámbito culinario. “Me gusta estar en la cocina de mi casa.
Banqueta, cocina, mate, es uno de los lugares que más me gusta. Para mí la cocina, el hacer en la cocina, el crear está muy ligado a todo lo emocional. Siempre te retrotrae a recuerdos que tienen que ver con lo emocional porque la comida me lleva a un lugar que siempre está conectado con la emoción. Me gusta mucho cocinar y estar en mi casa. Cocinar y comer es parte de la vida de todos. Toda madre prende la hornalla para darle de comer a sus hijos, se las ingenia por aprender, aunque sea algo para su familia. El comer es de todos los días, es cotidiano. Nunca van a ser demasiados los ciclos de cocina”.
Sin estridencias, de modo natural, con su característica simpatía y esa sonrisa ancha espontánea que la asemeja a cualquier hija de vecina, la actriz que quería actuar sigue eligiendo el aprendizaje que le conlleva la conducción televisiva. “Siempre tengo presente la posibilidad de actuar y de hacer alguna ficción porque es lo que hago desde los 9 años y me encanta y disfruto hacer. Pero descubrí en la conducción una veta que me divierte, me gusta y hay algo de eso que me pone contenta de hacer, siento que aprendo todos los días. Y no haber hecho ficción en este tiempo, aunque me hubiese gustado, tiene que ver con que no se me presentó un proyecto, que sí los hubo, que me entusiasmara”, confiesa Zampini con dulzura.
Y de inmediato deja en claro sus prioridades a la hora de la elección de proyectos. “Tiene que existir algo que me entusiasme. Me tiene que pasar algo con el proyecto. Yo soy muy intuitiva y es difícil determinar qué es, pero tiene que ver con sentir algo lindo, que me den ganas de involucrarme. Con este programa me pasó”, testifica. “Siempre tengo la posibilidad de actuar, de hacer alguna ficción, porque es lo que hago y me encanta. Me pasó mucho con este proyecto, con la productora, cuando me convocaron. Y por supuesto que cuando aparezca algo lindo de actuación lo haré”, explica quien aún siendo protagonista de Dulce Amor, la novela donde se generó el enfrentamiento de Calu Rivero y Juan Darthés por supuesto acoso, dice desconocer los hechos.
“Más allá de cómo haya sido la situación, no pongo en duda que, si Calu dice que se sintió así, no va a inventar eso, efectivamente ella lo sintió así. En el medio hay situaciones que se pueden aclarar, pedido de disculpas y aclaraciones de un lado. En cualquier caso, hay que escuchar a la persona que es víctima de una situación, atenderla, darle el lugar para que exprese lo que sintió. Y escuchar a la otra parte, en este caso Juan, para que también ofrezca su versión”, comenta esta actriz del conflicto que llegó a tribunales y que dice desconocer mientras grababa la telenovela. “No puedo dar fe de nada, yo no lo viví. Sólo tenía escenas con Calu en familia”, indica Carina, por último.