Mientras sensibiliza y conmueve sobre el escenario, la prestigiosa artista se prepara para una nueva gira española de su unipersonal "Okásan. Diario de viaje de una madre"
Aunque al oír su apellido uno se remita a la más alta nobleza, la sensibilidad y calidez que transmite Carola Reyna la alejan de cualquier realeza, a excepción de cuando actúa, claro está. Allí, esta multipremiada actriz nacida en Luján se transforma en miles de seres, desde una geisha sumisa a una ricachona manipuladora y vanidosa y hasta una asesina obsesiva y terriblemente trágica.
Se preparó con los mejores, estudió teatro con Lito Cruz, Carlos Moreno, Augusto Fernandes, Juan Carlos Gené y Carlos Gandolfo, entre otros y en su vitrina atesora varios premios que reconocen su trabajo, cinco ACE -Asociación de Cronistas del Espectáculo de Argentina-, un Martin Fierro -APTRA-, un Florencio -Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay-, una Estrella de Mar -Mar del Plata- y muchísimas nominaciones más.
Actualmente protagoniza el unipersonal "Okásan. Diario de viaje de una madre" -Teatro Picadero, Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857, CABA- del cual sólo quedan 3 funciones antes de su gira por España -viernes 13, sábado 13 y lunes 23 de marzo, a las 20 hs-.
Carola Reyna habla del éxito que logró con "Okásan. Diario de viaje de una madre" -su unipersonal estrenado en 2023-, que comenzó su camino sólo por un par de funciones y el año pasado la llevó a España, y en abril la tendrá nuevamente pisando suelo del Viejo Continente. La obra cuenta la historia de una mujer que viaja para visitar a su único hijo que se fue a vivir a Japón, un mundo absolutamente nuevo y desconocido, que la ayuda a redescubrir quién es ella.
Las reflexiones de Carola Reyna sobre su situación personal y los puntos en común que la unen con el argumento de la obra, una madre está lejos -o muy lejos- de donde vive actualmente su hijo. La actriz tiene al suyo -Rafael- radicado en Madrid, España, desde hace 10 años.
Carola recuerda las charlas sobre Japón y las sensaciones que le generaban a ella y a Sandra Durán y Paula Herrera Nóbile -sus compañeras en la adaptación del libro original de Mori Ponsowy- las vivencias personales durante el proceso de puesta en escena de esta obra tan emocional.
En el proceso de construcción de un personaje que está en las antípodas de su personalidad ¿en qué se basa?, ¿cuáles son los elementos que nutren a este nuevo ser que cobrará vida, a través de la piel de Carola Reyna?.
A lo largo de su trayectoria como actriz, que comenzó a los 20 años, Carola Reyna realizó un gran número de personajes, tanto en teatro, como en cine y en televisión. ¿Cuáles fueron los que más recuerda, esos que dejaron una huella imborrable?.
Como buena hija única, la pequeña Carolita Reyna encontró la forma de divertirse con todo lo que tenía a mano. ¿Cuáles eran sus juegos preferidos? ¿Cómo fueron sus primeros pasos que la acercaron al mundo del arte? El hecho de vivir su infancia y adolescencia entre Argentina, España y Venezuela ¿la afectó para hacer amigos?
Carola Reyna se ríe de ella misma al explayarse sobre las cosas y actividades en las que no logra tener un buen desempeño -o directamente no es apta-, en cuáles se considera buena o muy buena y también, con las que soñaría ser "la mejor".
Carola le atribuye a su ascendente en Virgo alguna de sus características del orden y para dar un ejemplo, cuenta una anécdota con otra reconocida actriz, con quien compartía camarín teatral. La visión del futuro -en la adolescencia- y su actual deseo para sus próximos años.
Paradójicamente, Carola Reyna debutó en televisión en 1982, con el programa "Todo es cuestión de empezar" -Canal 13- y desde ese momento no dejó nunca de actuar.
El teatro, el cine y la televisión son su lugar en el mundo, donde puede ser ella y sus personajes. Jugar a ser otros.
En "Okásan. Diario de viaje de una madre" ella está sola en el escenario pero, paradójicamente, nunca estuvo tan acompañada.
Carola Reyna, la nobleza de una actriz en escena.
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