"Descansa", la nueva obra teatral de la autora Pilar Ruiz
La respuesta es el estilo de
Pilar Ruiz, directora que ya viene con el antecedente de convertir su talento en pura militancia por los derechos de niñas y mujeres con su obra anterior "En el fondo" y aquello que ocurre cuando hay víctimas de trata para explotación sexual (lo que no se ve, no se habla, no se dice, pero existe, detrás de las paredes donde los varones pagamos por sexo),
y que esta vez nos dice a través de Lucrecia, personaje central en "Descansa", que ese cuerpo suyo, es nada menos que suyo, que ese embarazo que no buscó, o no desea, o no planeó, o no está preparada para afrontar, no puede seguir adelante.
Porque Lucrecia quiere su vida, tal como es hoy, sin que la maternidad la atraviese. Al menos en este momento.
Tal vez más adelante. O jamás. Porque será su decisión, y no de la sociedad con sus mandatos.
"Descansa", la nueva obra teatral de la autora Pilar Ruiz
Entonces, la dramaturga Ruiz pone en escena a una mujer joven, en crisis y dentro del baño de su casa,
junto a una tableta de pastillas para abortar. Una madre afuera, preocupada, repleta de amor y portavoz oficial de todos los mandatos del universo patriarcal. Una conciencia (con forma y voz de mujer) que dispara sin parar, arma y desarma, anima y vapulea.
No hay una búsqueda de debate en la obra.
Acá no se trata de elegir un asunto "pesado" para exhibirlo y así convocar aplausos (o abucheos, que disparen más aplausos y abucheos, en un infinito taquillero). Eso es de caretas. Ruiz pone los ovarios en su obra, y nos cuenta que cada mujer es formateada, para cumplir con parámetros establecidos. Cuando esa mujer intenta escapar de ese estándar, vienen la culpa, los reproches, el dolor, los miedos y la violencia ("¿por qué no tuve una hija normal?", se pregunta la mamá, al enfrentarse a la decisión de Lucrecia, y duele tanto como una cachetada).
"Descansa", la nueva obra teatral de la autora Pilar Ruiz
La directora, y sus estupendas actrices (Romina Oslé, Susy Figueroa y Verónica Cognioul Hanicq), entienden que el teatro también es comunicación, es mensaje,
entonces decidieron construir un puente sólido, con la luminosidad del amor, para que vaya directo al esternón del espectador.
Avanzado el siglo 21, no hay dudas de lo necesario de que niñas y mujeres decidan sobre sus cuerpos, sobre sus vidas, sobre su futuro. Por eso no hay debate alguno, porque del otro lado sólo hay prejuicios, machismo, posesión y mentiras disfrazadas.
Se llama "Descansa" la obra, porque se trata de un rato de libertad, de solidez intelectual, de oxígeno sin la contaminación de los clichés devastadores sobre el deber ser y hacer. Se llama "Descansa" la obra porque es lo que viene tras el empoderamiento.
Se llama "Descansa" la obra porque abraza, contiene, se convierte en apoyo y bastón. Se llama "Descansa" la obra, y es teatro necesario en tiempos de atrocidades, en tiempos de hipocresías, en tiempos donde únicamente son dueñas de sus cuerpos las niñas y mujeres ricas, en tiempos donde las niñas y mujeres pobres mueren en abortos clandestinos.
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