Cada día más linda, Verónica Lozano (47) es tan simple afuera como adentro de un estudio de televisión. La mamá de Antonia, una hermosura de ocho años, y esposa de Corcho Rodríguez, habla de su vida puertas adentro, bien cerca de los pijamas y lejos de la femme fatale.
Conductora de Cortá por Lozano, en las tardes de Telefé, se presta a la charla con simpleza.
“Cuando llego a casa, al terminar el programa, baño a Antonia y preparo la comida, como una mamá, ama de casa normal. Te juro que de lunes a jueves cocino yo porque el viernes es el día que comemos afuera. Es todo muy estructurado. Si bien tengo a Marta, la señora que trabaja en casa y me deja una tarta o alguna cosita, yo hago comidas. Antonia quiere la patita con alguna cosa, hago fideos, pizzas. No lo digo para hacerme la “Ay! ¿qué cocino?” pero es un momento que hago de un modo egoísta porque me gusta dar de comer, sé que es un acto de mucho amor. Y, además, me desconecta mucho, relajo.
-Y de lo que se hace en una casa, ¿hay otra cosa que te haga desconectar?
El supermercado no me gusta nada pero cuando tengo que ir, voy. Odio planchar, no lo hago nunca. Soy muy trapeadora, te paso el trapo a todo, es como una descarga. Básicamente, se me da por la cocina. Pero como también hay mucho perro en casa, termino levantando el pipí de uno, el popó de otro. Me encanta el producto de limpieza para el piso.
¿Hay algo que detestes de la rutina del día a día?
Aparte de planchar, como te dije antes, que nunca en mi vida hice, detesto lavar la cacerola que quedó muy pegada. Y una boludez que a mí me molesta es llenar el azucarero, que se desparrama y terminás ensuciando todo.
¿Y con las cuentas cómo te llevás?
-Soy muy organizada. Tengo distintas cosas a cargo por la dinámica de la casa como pagar el colegio de Antonia, el comedor. Cuando llegan las cuentas, hay algunas cosas que se debitan, uno va adquiriendo sistemas que simplifican o para que no te cuelgues. Soy bastante calculadora con el tema de los gastos. Te voy a buscar la oferta. A Antonia también la educo cuando vamos a hacer las compras. Le planteo qué va a hacer, por ejemplo, con cien pesos, que se puede comprar una cosa por el total o tres chiquititas. Soy de inculcar que las cosas cuestan, que hay que valorarlas. A veces, lo logro y, otras, no.
¿Qué te gusta de la enseñanza que le das a tu hija?
Mi fuerte es que me considero una mamá alegre, divertida. Y, a veces, siento que en ese tipo de comunicación no soy muy clara cuando tengo que poner orden. Pero no te creas que mi marido está para esa parte. Como Antonia lo agarró de más grande, la consiente un montón, te diría que más que yo. Es un aprendizaje. Pero siento que tengo días en que estoy más estricta y después, igual, te replanteás si vale la pena, en el sentido de si va a ser mejor o peor persona, medio al pedo.
-¿Hacés balances maternales?
Como mamá te pasa el preguntarte a vos misma si hacés bien, mal, una cosa de todos los días.
-Siempre se te ve muy linda. ¿Un domingo al mediodía también estás producida?
Soy la reina del pijama y la reina de jogging. Si me preguntás qué me gusta que me regalen, te digo que un pijama, una planta o pantuflas. Puedo estar de viernes a la noche a domingo a la noche en pijama. Me baño y me pongo otro, te juro.
-Imagino que hay momentos en que los pijamas deben ser más sexies, ¿no?
No, no, te voy a boicotear la idea. Soy muy de pijama medio varonil, de los largos, con ositos. No tengo mucho baby doll ni nada de eso. Ponele que si hace calor, me pongo un shorcito, si querés, como algo más sugerente.
Hay muchas famosas que se lucen con tu marca de ropa. ¿Te imaginabas que eso iba a pasar?
Me halaga que las chicas elijan la marca, es un indicio de confianza. Es complicado pedir que alguien te dé ropa. A veces, te la probás y no te gusta tanto. Estoy contenta. Me funcionó desde el año pasado que no hice tele y es otro canal de inspiración, creación.
Categórica y defensora de los derechos de la mujer, la conductora de las tardes de Telefé, opinó sobre la polémica de Ari Paluch y Ariana Charrúa, la microfonista que sufrió acoso por su parte.
“Creo absolutamente en la palabra de Ariana, la microfonista, que trabajó en Telefé cuando hacíamos AM. Es una chica deliciosa, amorosa. Y también creo en el testimonio de las otras compañeras. Nadie tiene derecho a hacer sobre tu cuerpo lo que vos no tenés ganas de que hagan. Nadie tiene derecho a decirte cosas desubicadas. O sea, ¡basta! Me parece que es decir ‘hasta acá llegamos’.
Es muy valiente de su parte haberlo denunciado. Su explicación fue poco feliz, es una subestimación más al género. El ‘give me five’ me parece una pelotudez absoluta. Me parece también que el acosador, hasta que vos no se lo marcás, recién se anoticia. Hay tipos que andan tocando culos por la vida y no se dan cuenta. No sé si es su caso, desconozco”.
Verónica vive con su esposo, Jorge Rodríguez y su hija Antonia en una casa de lo más confortable.
En una mansión en la coqueta zona de San Isidro, vive en el lugar hace casi una década. Con aires franceses y remodelado íntegramente por la pareja, Corcho hizo relucir sus dotes de arquitecto frustrado y se encargó del diseño, decoración y la exploración de anticuarios para darle a su hogar el estilo que pretendía.
Y lo que respecta a lo más “cachivachero”, la aparición de los colores, tiene que ver con la impronta de la conductora. “Al principio, me dio un poco de miedo la dimensión de la casona. De soltera vivía en un departamento de cien metros cuadrados. Es una casa que se curte mucho, en la que se vive”, contó Lozano, quien transita sus días y noches entre colecciones de arte, muebles de estilo y un inmenso jardín en el que se destaca una piscina.
¿Cuántas personas necesitará para que la ayuden a mantenerla limpia y ordenada?
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