El actor Fabián Vena, se sumó al elenco de la tira Golpe al corazón que da un giro en la trama con su aparición, en el rol de un honesto cirujano, tercero en discordia en la pareja protagónica de Eleonora Wexler y Sebastián Estevanez, pero alejado del estereotipo del “traidor”.
La tira creada por Enrique Estevanez y que se ve por Telefé, comenzó en el prime time de agosto de 2017 y sigue en pie con un público fiel, en el contexto de una televisión abierta con un encendido en declive, pero diligente para realizar modificaciones de contenido o levantar programas.
Vena, de vasta trayectoria en el teatro y la pantalla chica llega para quedarse en el último tramo de la historia como Franco Rocamora, “un personaje divino que carga con la personalidad de su nombre: es sincero”.
La prensa conversó con el intérprete que continúa con las funciones de Casa Valentina dirigido por José María Muscari , de miércoles a domingos en el Picadilly.
-¿Cómo es su personaje en la telenovela?
-Hermoso. Se llama Franco, es un médico divorciado de 42 años, un discípulo de Mansilla, el villano y ex marido de la protagonista, quien se reencuentra con Marcela, su compañera de estudio en la facultad, con la que desde aquel entonces viene sintiendo una suerte de arrastre de amor. Además el personaje tiene otra línea argumental que enriquece el rol, vive con un hijo de veintipico con quien convive y funcionan como dos solteros.
-Finalmente es un tercero en discordia...
-Sí, pero no es el típico de las tiras. Hay un acertado hallazgo de los autores (Marcelo Nacci y Laura Barneix) en que aparezca la posibilidad de un tercero en la trama sin necesidad de traer oscuridad ni maldad, sino que se trata de un rol que viene a traer amor y protección. Se trata de un cirujano que hace honor a la carga de su nombre de pila, ya que es encantador y sincero: va de frente. Un buen recurso para una situación establecida.
-Sos un actor de teatro que no reniega de la televisión...
-Mi formación es teatral y desde los inicios en la pantalla chica no quería traicionar las reglas del oficio. De todos modos, pertenezco a una generación que se crió viendo la tele y desde siempre ofició como algo cercano.
-Una cuestión de registro...
-El registro es personal: “cada maestrito con su librito” (hace 2 años está al frente de su escuela de teatro). Si en televisión te ponés a actuar teatralmente, te vas de plano. La experiencia en TV implica una posibilidad de incorporar recursos nuevos. Este personaje de Franco, por ejemplo, me da la chance de construir un romance desde los primeros planos de una telenovela, todo un género.
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