Si algo identifica a la murga es su capacidad de transformar, de mover las estructuras, de sacudir la modorra de una sociedad muchas veces aburguesada por las circunstancias o entregada a los poderes de turno. Y si algo caracteriza a Falta y Resto, la murga liderada por Raúl Castro, es que siempre hizo eso y un poco más. La Falta fue la que irrumpió en la dictadura uruguaya desafiando la censura con ideales, convicción y mucha inteligencia. Fue la que un día decidió que no solo iban a escribir sus canciones, sino que además tendrían su propia música.
Fue la que viendo la necesidad de consolidar la mayor fiesta popular y cultural uruguaya, el carnaval, necesitaba expandirlo en Sudamérica y el mundo y decidió tocar todo el año. ‘La murga de las cuatro estaciones‘, se la bautizó. Y fue la que un día, interpretando como siempre los reclamos de la sociedad, sintió que era el momento de volver a patear las estructuras y subir al tablado a seis mujeres y dejar la murga en un 50 y 50. “No fue fácil tomar la decisión, me fue tan difícil como al capitalismo entender que puede existir una sociedad más igualitaria. Uno es de otra generación, está criado de otra manera, pero por suerte hay gente joven, están los hijos que presionan para que uno abra su cabeza y hoy logramos esta maravillosa Misa Murguera (NdeR: así se llama su último espectáculo) que de haber sabido antes que iba a ser tan gratificante, se hubiese dado hace rato‘, le cuenta a DIARIO POPULAR el Flaco Castro con el orgullo de seguir marcando el camino y con la convicción de que el paso que dieron fue el correcto.
La Falta regresa a la Argentina y no solo a Buenos Aires donde el sábado estuvo en el Gran Rivadavia. Sino que llega para una gira que seguirá esta noche en Rosario y pasará por La Plata, Mar del Plata, Entre Ríos y varias provincias más. Una Falta que volvió a demostrar estar más viva que nunca, aunque en el Carnaval ni siquiera clasificaron para la Liguilla.
¿Qué balance hiciste de lo que fue el Carnaval tanto en el Teatro de verano como en los tablados?
-Fue un carnaval mágico, en lo particular aprendí mucho porque la incursión de la mujer en la muga fue una revolución. Si hubiera sabido la contribución que hicieron para la murga, sin dudas que lo hubiera propuesto mucho antes. Fue para todos una enseñanza mágica, fue un carnaval sin contradicciones, una decisión que no solo nos enseñó a nosotros, sino que además le dio un salto de calidad a la murga y si hoy lo analizo, por ahí con seis mujeres nos quedamos corto…Fue un año que quedará grabado para siempre en nuestra memoria, es como cuando alguna vez hicimos Anarquía, son esos momentos que producen un quiebre y que no se olvidan.
¿Te dolió que un espectáculo tan importante no haya terminado al menos entre los diez?
-Yo cuando empezamos a ensayar los junté a todos y les dije: “Si hacemos las cosas bien, salimos últimos”. Es que la murga es uno de los lugares con mayor arraigo en la sociedad uruguaya, el carnaval es una de las pocas cosas que nos queda como sociedad con sus formas tradicionales y cuando vos vas a cambiar, cuando vas a proponer algo nuevo, cuando vas a ir contra las estructuras, no podés ser tan soberbio de pensar que vas a ganar. Yo sabía que iba a pasar esto. Nosotros no veníamos a buscar medallas, a esta altura de mi vida las copas solo juntan tierra y se oxidan. Nosotros vinimos para otra cosa y creo que ganamos.
¿Bueno pero el concurso está y es duro ver a la Falta tan lejos?
-Es que para mí el concurso no es tal. Y ojo, esto no es querer denostar la competencia, todo lo contrario. Porque si el concurso sirve para sostener los tablados, si el concurso es el que genera que haya dinero para hacer crecer el carnaval, bienvenido. Porque esta es la única fiesta nuestra, es lo único genuino que le queda al uruguayo y debemos respetar su tradición. Pero nosotros tenemos que salir a otra cosa, a dejar un mensaje, a provocar una revolución. Porque está bien que lo vendamos como Brodway, pero es un Brodway villero, el carnaval es de remiendos, de arpillera, de pueblo y mientras nosotros entendamos eso, mientras tengamos mucho para decir y menos para mostrar, entonces estaremos entendiendo de qué se trata la cosa.
¿Costó romper con la estructura masculina en la formación?
-Costó y cuesta. Todos los días estamos aprendiendo. Pero lo más importante es el resultado. La murga es la que te lleva a eso, es esta expresión cultural que mueve, que sacude. Es la murga la que alguna vez reclamó por más democracia, por los desaparecidos y hoy es la murga la que interpreta los tiempos que corren y se planta por la igualdad de género. En lo personal me pegó una cachetada, me hizo ver que estaba en un lugar embromado.
Lo que respeta la Misa Murguera es justamente el espíritu crítico...
-Es ahí donde apuntamos. Nosotros generamos un doble mensaje. Queremos que la gente cante, pero también que se exprese en cualquier rama del arte. Esta es la nueva revolución. Los pueblos deben expresarse como puedan, con la voz que puedan para hacerse escuchar. Nosotros quisimos hacerlo desde un tablado y logramos lo que queríamos. Que se entienda que hoy no es el hombre el centro, hoy es la mujer la que tomó el control y es a ellas y sus reclamos los que debemos escuchar y hacer que otros escuchen.
En Argentina el colectivo Ni una menos es muy fuerte. Hay un levantamiento de la mujer, un reclamo justo por igualdad y seguramente se va a generar un ida y vuelta muy interesante con ustedes. ¿Esperás ansioso la gira?
-A mí Argentina me sorprende siempre, yo nunca olvidaré cuando fuimos a cantar a las carpas de los inundados en Santa Fe. Nos miraban si saber quiénes éramos, de donde veníamos, es loco porque estábamos al lado, cruzando el río, pero el vaso comunicante les mostraba otra cosa. Pero cuando empezamos a cantar, los pibes lloraron, nos abrazaban y nos agradecían ese puente que habíamos construido. Siempre nos sorprendió y espero esta vez nos ayuden a difundir esto que queremos, la buena nueva. Hay un momento nuevo y vamos a vivirlo. Las chicas saben que va a ser muy fuerte pero estamos preparados para eso. Necesitamos que el pueblo cante, que se exprese y seguir tendiendo puentes, lazos firmes y el arte es eso, el arte construye para que los pueblos puedan expresar lo que sienten.
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