A pocas horas de una nueva eliminación, la participante protagonizó un momento emotivo al reencontrarse cara a cara con sus abuelos.
En la noche del domingo 30 de agosto, a horas de una nueva eliminación, Luana Fernández fue al SUM de Gran Hermano Generación Dorada y esta vez no encontró un ajuste de cuentas, sino que tuvo la posibilidad de ver a sus abuelos “Estamos orgullosos de vos, toda la familia. Seguí siendo vos, nada más que vos” le dijeron a su nieta. Ella, en un tono que el canal resumió en el título del momento, dejó una frase que ya circula entre el público “Cagad*s hacemos todos…”.
Luana ya tiene lugar en la final, la vigesimoséptima semanadel reality confirmó como finalistas a Yanina Zilli, Solange Abraham y a ella, después de que Pincoya, como líder, las bajara de la placa. Hoy, lunes 31 se elimina a una de las cuatro que sí quedaron nominadas: Charlotte Caniggia, Yisela “Yipio” Pintos, Jennifer “Pincoya” Galvarini y Mariela Prieto. El DAR de Fernández fue, entonces, un abrazo en la recta final y no un salvataje.
El “derecho a réplica” debutó en esta edición como importación de la versión italiana: alguien del afuera responde lo que se dijo adentro. Luana fue la primera víctima del DAR cuando en marzo, después de cortarle en un streaming a Lucas -su novio de seis años- para abrirse a un juego con Franco Zunino, la producción la sentó frente a él. Lucas la acusó de poco valiente, de vida paralela, de no ser amor. Ella lloró, le reclamó al Big “¿Por qué me hicieron esto?” y amenazó con irse. La respuesta del programa fue seca: es parte del formato por lo que su abuela, su hermana y su tío abuelo salieron entonces a decir que había sido “un golpe bajo”.
Seis meses después, esos mismos abuelos cruzaron el portal para sostenerla. En julio, en un Congelados, su madre Gilda ya le había dejado el recado: el abuelo es “tu fan número uno”, “valés oro”, “alejate de los garcas”. El DAR del domingo cerró ese círculo familiar en el momento en que el juego se achica y el voto del público pesa más que las internas de la casa.
Con 28 años, Luana Fernández, de José C. Paz, entró como modelo e influencer y se quedó. Ganó versus clave -entre ellos el que sacó a Alejandra Majluf, recién en la semana 26 conquistó su primer liderazgo y sobrevivió a una casa que, al final, quedó casi solo de mujeres. También cargó polémicas: el roce con Sol Abraham, el plan de seducción que las redes le marcaron al milímetro, la ruptura pública. Nada de eso le impidió llegar a las tres finalistas.
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