La actriz contó los detalles de cómo fueron sus días y noches durmiendo en la calle por falta de dinero para poder alquilar.
Mamá de dos hijas, Inés Estévez recordó las duras vivencias que atravesó tras venirse a Dolores, considerado el Primer Pubelo Patrio, a la Cqpital Federal persiguiendo su sueño: el de ser actriz. Días de dormir en la calle, de compartir con gente que vivía en precarias condiciones y de una realidad fuerte que pudo cambiar gracias a la ayuda de un director teatral.
"Dormí en la calle. pero no es que vivía en la calle tipo homeless y que no tenía dónde bañarme. Yo no quería pedir ayuda a mis padres porque no tenían ellos recursos. Ya habían bancado tres hijos que habían estudiado cosas normales”, recordó Inés, invitada a Ángel Responde, stream de Bondi Live.
“Podía comer, viajar, pero no podía alquilar un departamento... No tenía tantos amigos. O sea, acababa de llegar ( a la ciudad autónoma, desde el interior de Buenos Aires, de Dolores). Dije: ‘¿En qué lugar no corro peligro y no llamo la atención con un bolso así?’. Y dije: ‘Retiro, estación de micros, bares abiertos, podía comer, baños supercompletos’. De repente, hacía unos viajes en subte”.
“Al lado mío había un croto que dormía en el subte, que iba y volvía...", recordó, Estévez, sobre sus companías nocturnas. "No sé cómo sobreviví a la calle, me da pena y no quiero que le pase eso a nadie. Había mucho de soledad y de cierto abandono solapado de mis padres. Yo estaba buscando independencia porque había una situación familiar que, si pedía ayuda, debía acatar ciertas normas", supo compartir la actriz, en otra entrevista.
La realidad, en las calles porteñas, en la que estaba inmersa Inés cambió gracias a la intervención de Roberto Palandri, director de la obra en la que trabajaba, quien la ayudó de un modo discreto, con un pacto de silencio que hicieron entre los dos.
“Me dijo que necesitaba que alguien le cuide la casa por sus plantas y su gata, y yo me di cuenta que me estaba salvando de una situación dura”, enfatizó, Estévez. Ambos, según compartió, fingieron no notar la gravedad del asunto en el que ella estaba inmersa. “Los dos nos hicimos los tontos y viví en su casa durante un año”.
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