En los últimos tres años, el actor Jean Pierre Noher es más convocado para las tiras brasileñas que las argentinas. Un fenómeno casi único en el mundo artístico nacional. El actor aparece con un personaje, El Duque, un mafioso con códigos, en la tira Flor del Caribe que estrenó dos meses atrás Telefé a las 16.45.
El año pasado se lo vio en uno de los grandes fenómenos de la cadena Globo, la más importante en Brasil, en Avenida Brasil y, por si fuera poco, también en el país vecino fue convocado por O Rebú (una miniserie de 36 capítulos), grabada este año y aún no estrenada en la pantalla vernácula.
Para orgullo de Jean Pierre en esta última tira trabajó con su hijo, Michel. Ambos están creando puentes con sus pares entre Brasil y Argentina. Una tarea ardua porque no es fácil generar vínculos sólidos en dos países con distinta lengua. Pero para Noher no es una tarea imposible, es sólo ir abriendo caminos.
Uno se pregunta por qué en el caso de Noher los brasileños lo tienen más en cuenta que en su propio país. "Será cuestión de que me ofrezcan cosas copadas. Lo último que hice en ficción fue Qitapenas (Telefé)", cuenta y deja espacio para un silencio.
Noher sostiene que los argentinos tienen el gran capital actoral, pero desde Avenida Brasil que afirma que "a nosotros nos falta convertirnos en una industria. Los brasileños alcanzaron un alto nivel de producción porque ellos para contar historias gastan mucho dinero. Y se sabe que aquí y en todo el mundo Skakespeare escribió sobre todo los temas, y los brasileños le buscaron la forma de cómo hacerlo".
El actor describió con precisión el sistema de producción de los culebrones brasileños: "Ellos escriben ficciones de autor. Ellos se toman tres años en escribir entre una ficción y otra. En nuestro país no se tiene la oportunidad de desarrollar una historia como quiere el autor. En Brasil no existe estirar una tira a tres meses, ellos saben cuando empiezan y terminan. A lo sumo agregan uno o dos capítulos y lo hacen sólo por una cuestión de producción".
Desde su lugar de actor esboza una crítica sobre el modo que trabajan los guionistas: "Acá se evalúa cada minuto, se corrige prácticamente sobre la escena al aire. Creo que se convirtió en algo terrible este negocio desde la ansiedad a la locura".
Noher reconoce que entre Argentina y Brasil hay una cultura en común, "pero es cierto que el idioma puede ser una barrera. Tenemos mucha empatía con Brasil y para trabajar juntos de ambos lados hay que ponerse las pilas con la lengua. No es un escollo. A mí hijo ya lo convocaron para una ficción y para una película".
Lejos de tomarlo como un hecho de soberbia, Noher se siento como un pionero en los lazos artísticos con Brasil: "De hecho me acaban de consultar de la cadena HBO para el casting de una miniserie El Hipnotizador y ahí trabajan muchos amigos productores de Brasil. Ellos me pidieron recomendaciones de actores argentinos. Lo va a protagonizar Leo Sbaraglia y también trabajará Marilú Marini. Yo llevo gente que admiro y mirá que por esto no cobro un centavo".
La idea de pionero o puente lo entusiasma porque Noher insiste que entre argentinos y brasileños pueden tener muchos proyectos por delante: "Cuando a nuestro país llegan cantantes como Caetano Veloso, nosotros los argentinos le llenamos los teatros y sería bueno que los brasileños nos vean a nosotros también. Pero para eso hay que generar un vínculo".
De Avenida Brasil a Flor del Caribe, dos tiras completamente distintas. En la primera el eje de la historia estuvo puesto en la nueva clase social que se generó con los gobiernos de Lula Da Silva y su continuadora, Dilma Rousseff. Lo que se denominó los "nuevos ricos" y Flor del Caribe apunta a las reglas típicas del culebrón cuyo contexto social es sólo una característica más.
"Flor del Caribe es una novela para toda la familia. Es una mezcla de Montecristo con Indiana Jones porque tiene mucho de aventura. Gran parte de la tira está grabada en los paisajes de Guatemala, a tal punto que la tira se vuelve un poco playera y lo lindo es que muchos cantantes brasileños tocan algún tema. Pero, claro, tiene una temática más liviana que Avenida Brasil", afirma el actor que es parte de la maquinaria industrial de culebrones.
Noher recalca la diferencia con Avenida Brasil, "donde se reflejó a una nueva clase social, que son los 40 millones de personas que pudieron atravesar el nivel de pobreza y acceder, por primera vez, a ciertos beneficios y privilegios".
En Flor del Caribe actúa otra argentina, Moro Anghileri, quien desde hace tiempo que no se la ve en ficciones argentinas. "Ella interpreta a Cristal, una cantante enamorada de Cassiano (el personaje principal interpretado por Henry Castelli) y yo, El Duque, un contrabandista de diamantes que se convierte en un empresario de la noche y el turismo".
El Duque "se vanagloria de ser un mafioso que nunca mató a nadie por su trabajo y tampoco tiene una historia pesada. Soy un hombre con muchas identidades por obvias razones y que descubre que tiene una nieta". En Flor... a Noher se lo ve con un personaje de peso en la tira, mientras que en Avenida Brasil, interpretaba al padre adoptivo argentino de Nina (Débora Falabella) y sus apariciones eran flashbacks de los recuerdos de la heroína.
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