
Festival en la Triple Frontera: llevar cine donde no hay
Otro de las cuestiones que le quitan el sueño a Juan Palomino es llevar el cine a lugares donde no se produce ni exhibe aún por discriminación. La Triple Frontera (Argentina, Paraguay, Brasil) el año pasado fue escenario del primer Festival de Cine y la experiencia, asegura el actor que se va a repetir.
"Este año el Festival de Cine de la Triple Frontera se llevará a cabo desde el 28 de octubre al 5 de noviembre. Lo organizamos con mi amigo y colega Daniel Valenzuela. Queremos hacer cine donde no hay. Creemos que es un lugar que se puede encontrar mucho talento, sólo falta que se lo estimule. El Festival es un elemento geopolítico de cohesión cultural. Sólo hay que tener la decisión política de hacerlo".
Palomino apunta que es "el tercer festival internacional de cine que organizan actores, luego de Sundance, ligado a Robert Redford, y el de Tribeca,.de Robert De Niro, ambos en Estados Unidos".
"Ocho Cartas para Julio permite ver la política con otro prisma"
Ocho Cartas Para Julio rescata el espíritu del escritor Julio Cortázar en su compromiso político de apoyo a la revolución cubana, con una feroz crítica al peronismo previa. No conforme con una apuesta tradicional, Juan Palomino y equipo (Gabriel Lerman en los textos, Fernando Lerman en música original y vientos, Juan "Pollo" en el piano y el director Daniel Berdebés), se embarca en un unipersonal de teatro leído.
A modo de exploración de nuevas vetas del teatro, Palomino afirma que el abordaje de la figura de Cortázar se "hizo a través de ocho cartas, escritas por un amigo ficticio que cursó con él la secundaria Mariano Acosta, Nito Basavilbaso, y que su vez surgió en el cuento La Escuela de Noche. Este personaje, a su vez, puede tener algunos ribetes del escritor peruano José María Arguedas".
El intercambio epistolar abarca 30 años, entre 1932-1963: "Se podría de decir que su amigo ficticio, es antagonista a él, por ejemplo, es peronista. Se empieza por la mirada europizante y su reencuentro con la identidad con la revolución cubana. Se remite a distintas épocas de nuestro país y de los latidos del escritor. Para Cortázar la revolución cubana fue un quiebre en su vida, ya no se observa como un escritor en crecimiento y que sabe entretener, sino que ahora no le esquiva el cuerpo".
Para Palomino "las cartas se plantean como un juego de espejos en este intercambio. Cortázar se erige como un artista comprometido con su tiempo: "Una posición que comparto y yo también actúo en consecuencia. yo no creo en el arte por el arte mismo. Cortázar, podría decir, que te permite también entender la política con nuevo prisma. Mejor dicho, que no existe un pensamiento único". Para Palomino de las ocho cartas, la que se refiere al golpe del año 55 en el que cae el gobierno de Perón por la Revolución Libertadora "con una apertura de mercados en la economía, la invasión yanqui, y la relación con su amigo peronista se mantiene desde el cariño, no desde la interpelación". Teatro leído no es una tendencia habitual, pero es cierto que cada vez más se extiende esta modalidad en nuestro país: "Leer en voz alta es un salto al vacío, es una relación con el papel y la estampilla que lo hace personal en contraposición del e-mail. Las palabras suenan de otra manera y también en un contexto de ajuste económico".