A través del universo, Kapanga llenó de alegría y buenas vibras Auditorio Oeste con un show de dos horas y una lista de 20 temas, entre los que estuvieron algunos de su último disco, Motormúsica, a través de los cuales El Mono y compañía demostraron que mantienen intacta toda la magia.
Fue una noche de música, críticas políticos sociales y de anuncios. Con respecto a este último punto, la banda quilmeña adelantó que se encuentra trabajando en un nuevo espectáculo con un formato más acústico y tranquilo, ideal para los teatros, en los que el público está sentado.
Familias con sus hijos y mayores de edad con alma de niños sobresalían en el público con globos en la cabeza. Era todo muy rockero y circense a la vez.
El show comenzó con Bailarín Asesino cerca de las 21.35. El Mono empezó a cantar, a moverse con la base del micrófono simulando una guitarra, y a intercambiar gestos cómplices con el público. Luego la lista siguió con Nunca creas, No me sueltes, En el camino. También estuvo La Crudita, una canción que trasmite una sensación de alegría increíble.
Fue noche de risas y chistes cómplices, el cantante se “encomendó” a Ricky Fort mostrando unas medias, que tenía puestas, con la cara dibujada del mediático fallecido. “Maimeeeeee”, gritó posteriormente Miguel, desatando así una risa generalizada. Asimismo, le dedicaron el concierto a Anto, la chica que invitaba a sus amigos a la “pile”.
También estuvieron las críticas. El Mono se mostró ofuscado con la decisión de la Municipalidad de Morón de evitar que los más chiquitos estén entre el escenario y las vallas. “No entiendo como los funcionarios pueden pensar que los chicos están peligro estando de este lado”, se preguntó al tiempo que ironizó diciendo que iban a realizar un espectáculo llamado Kapanguitas, “así las autoridades se dejan de hinchar las pelotas”.
Posteriormente, presentó a su hijo Toby, que tocó la guitarra en Cemento y Demasiado. En este sentido, resaltó que “Toby es mi gran amor”.
Asimismo, un momento emotivo se vivió cuando interpretaron Indultados, justamente en la semana que la Corte Suprema de Justicia concedió el 2×1 para un genocida. “Esto es un gran retroceso”, sentenció Miguel, a lo que El Mono agregó que “este tema fue compuesto en 1999, es increíble”.
El momento más divertido y sublime fue cuando subieron los músicos de Percance, una banda de Costa Rica que se presentó en la previa. Estos compartieron anécdotas muy graciosas con los quilmeños de cuando tocaron en su país. Esteban, el cantante de Percance, mencionó que Kapanga en uno de esos conciertos interpretaron Despacito y la gente “los ovacionó y les pedía otra”.
En Auditorio Oeste, ambas bandas tocaron el tema Misamigos de Motormúsica y por eso fue de amistad la atmósfera que envolvió al lugar. Diversión sin fin y abrazos por doquier.
En la recta final, Kapanga cantó el tema que le dio nombre a su último trabajo, para luego cerrar la noche con El Universal, Rock y El Mono Relojero. “Hoy Haedo no duerme”, enfatizó el vocalista.
Fue un recital brillante. Los quilmeños así empezaron a despedir su última placa y anunciaron que están planeando realizar un nuevo espectáculo con formato acústico y reiterpretando temas que no se escucharon tanto en vivo durante su carrera. Kapanga dejó al Oeste de la cabeza.
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