El hijo de la reconocida actriz fue víctima de extorsión. Una historia desconocida de robos, vulneración y una condena judicial.
Juan Otero, hijo de la actriz Florencia Peña y el músico Mariano Otero, fue víctima de robos y extorsión cuando tenía 14 años -hoy tiene 18-. El caso que la familia había mantenido en reserva, se conoció ayer en LAM en América TV, a través del relato de PepeOchoa, deribó en una causa penal, con Fernando Burlando de abogado, y una condena hace aproximadamente un mes.
Hace tres o cuatro años, la Peña se mudó con sus hijos al barrio privado Los Puentes, en Pilar y su nuevo hogar se transformó en “la casa del pueblo” porque los chicos del vecindario iban a merendar y a pasar el rato. En esa época Juan se hizo amigo de Candela, una chica de 17 o 18 años.
Al tiempo empezaron a desaparecer de la casa cosas de poco valor: un adorno, después remeras. Después, gastos extraños en la tarjeta familiar por compras online -ropa y bazar, entre otros- y al mes siguiente, los consumos se duplicaron. Florencia Peña investigó en la casa y el quiebre llegó cuando su hijo Juan, en plena crisis, reconoció “Mamá, Candela, mi amiga, y su mamá, de nombre Luján Muñoz, me tienen amenazado”
Según la información brindada en LAM, las amenazas eran presenciales, le pedían dinero -unos 500 dólares semanalmente- a cambio de no “salir a la televisión y contar” información privada del adolescente. El esquema extensivo duró unos cuatro meses, entonces Flor Peña habló con la familia: el padre de Candela no sabía, pero Luján Muñoz -la madre- era cómplice, según detalló Pepe Ochoa.
La actriz pidió a Fernando Burlando armar una causa penal, pero no había amenazas por escrito, solo los gastos de la tarjeta. Poco después apareció una cuenta anónima que también extorsionaba a Peña y a través de la investigación de ciberdelitos se rastreó la IP hasta dar con el domicilio de esa familia, donde hubo allanamientos y se secuestraron teléfonos y computadoras.
El proceso duró años y según Pepe Ochoa, las imputadas aceptaron los delitos (estafas, amenazas y extorsión) para evitar un juicio oral y una pena máxima. La madre de Candela quedó condenada mientras que el padre, que no tenía antecedentes ni conocimiento del plan, quedó sobreseido .
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