Osada para elegir roles, esta vez se mete en la piel de una líder de una red de prostitutas a quienes sojuzga para que sigan sometidas. Y con respecto al Bailando, el formato le divierte pero a su vez le parece "machista"

Exultante, desbordante y categórica en cada una de sus expresiones, Leticia Bredice, en medio de un juego de ademanes, le pone palabras a un presente en el que sabe acompañar, con apertura e inteligencia, los vaivenes que plantea el reality Bailando por un sueño, al tiempo que no cesa de concretar posibilidades como actriz.

De cara al próximo estreno de Bruja, el thriller de terror de Marcelo Paez Cubells que la semana que viene arribará a todos los cines, esta intérprete, siempre al límite de la incógnita persona/ personaje, se extiende a un diálogo sobre su realidad y la eterna búsqueda de encontrar motivos a su profesión. "Siempre me gustan personajes opuestos a mí", afirma con desparpajo.

"Esta película la disfruté mucho porque creo que lo que hago es una mujer absolutamente descarada con la vida, muy canchera, que la tiene clarísima por dónde, por cómo, por varios países, que es amiga de los delincuentes. Que sabe que en esa la podés llevar y trata de convencer a las nenas de quedarse en la red", señala Leticia en referencia al rol líder de una red de prostitución en el film que encabeza junto a Érica Rivas, Pablo Rago y Miranda De La Serna.

"En El Lobista hacía teje y maneje", compara entre composiciones muy diferentes. "Era un lugar más 'Puertomaderista', otro contexto. Y Rodrigo De La Serna, que era el que más hacia las tranzas, era muy difícil, muy difícil. Y mi rol muy masculino. Me encontré con un montón de mujeres que me dijeron: 'Yo soy esa'. Me atrae cuando hay una historia. Me gustan muchos las comedias, cuando están bien escritas. Y hay grandes autoras y autores en la Argentina. Por suerte siempre leo lindos libros, sino no hago", deja en claro quién, hoy por hoy, se revela al ritmo que propone cada noche Marcelo Tinelli.

En Bailando por un sueño 2019, Bredice, no sólo luce debutando como participante, sino que, además, incorpora el acting de su notable profesión y las imitaciones que supo hacer carne ya en el recordado Tu cara me suena.

"El Bailando me gusta por eso también lo hice. Porque tiene que ver con un entrenamiento también con el cuerpo que me gusta y porque empezás a bailar y notas que aprendes a bailar. Me gusta", apunta la chica de ojazos azules que trascendió en los televisivos Tiempo final, 22, el loco, Impostores, Locas de amor, Mujeres asesinas, El Elegido, Condicionados, Camino al amor y Mis amigos de siempre, entre tantos.

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"El tema del juego del programa me divierte, eso es parte del show", dispara "Leti" que, con sabiduría, dice extraer lo positivo y dejar a un lado lo que no le suma. "Yo escucho lo que es positivo y lo que no, no lo registro. Es como en el colegio, lo hace cada uno. Lo que están enseñando mal no conecto. Ni siquiera escucho, ¡mirá lo que te digo!", sostiene haciendo foco en tomar sólo aquello que le sirve.

"Jamás confronto. Esa parte del juego no me interesa para nada. No me interesa. Me gusta muchísimo el público, me parece que la gente es súper generosa, se divierte, te lo devuelve. Y eso no tiene puntaje", garantiza esta actriz que suple la poca experiencia en la pista de baile con su ductilidad en diferentes composiciones para la previa.

"Lo de imitar me viene de Tu cara me suena y me gusta", cuenta Leticia. "Al principio del programa me preguntaron: "'¿Qué te gustaría hacer?' Yo tenía un montón de cosas que había pensado y se fue armando. Mi novio hace máscaras y las fuimos haciendo y es algo que me gusta mucho", relata quién recientemente supo calzarse en la expresión de Cristina Fernández de Kirchner, pero, a diferencia de buena parte de sus colegas, evita pronunciarse a favor o en contra de la candidata vicepresidencial.

"Justo en este momento del país no voy a hablar de un tema tan delicado como la política. Yo soy una actriz así que, a Cristina, una mujer, es un placer hacerla. Pero no voy a salir a hablar justo en este momento en que el país se prende fuego", dice de forma categórica al igual que cuando se le plantea la posibilidad de vislumbrar a algún victorioso en el Bailando 2019.

"No pienso en ganadores ni creo que existan ganadores ni perdedores en la vida. Ni dentro del juego. Creo que es algo que no hay que pasarles a los chicos, a las nenas. Todo es juego. El tema es jugar. Ojalá que gane el que lo merece", concluye Bredice que en breve también estrenará la película ¿Yo te gusto? de Edgardo González Amer y formará parte de la miniserie de Diego Maradona en el rol de la secretaria de Coppola, recreado por Leo Sbaraglia.

- ¿Por lo menos, como te propusiste, pudiste pagar todas las facturas trabajando con Tinelli?

-Eso olvídate. Pagué las cuentas, los impuestazos, me compré zapatos pero no voy a hablar de lo que gano.

"La de actor es una profesión de por vida"

"Ahora estoy filmando un montón gracias a Dios. A veces los roles son de poco tiempo, pero tenés que meter la energía, aprenderlo y saber qué estás haciendo. Yo siempre trabajé. Cuando yo empecé, con la primer película Años rebeldes, no existía casi la industria del cine. Se hacía una película por año. Y con esa película viaje a Venecia nominada como Revelación", expresa esta artista de modo verborrágico. Y, de inmediato, se da tiempo de reflexionar sobre sus disposición y requerimiento como actriz. "No vivís la realidad tan real. Vivís una realidad paralela. Y además vas fluctuando también depende de como vas creciendo. La profesión de un actor es toda la vida, mucho tiempo. Y la verdad es que hay épocas en que no tenés ganas de actuar".

"Hay épocas donde no tenés ganas de actuar"

"Ahora estoy filmando un montón gracias a Dios", cuenta. "A veces los roles son de poco tiempo, pero tenés que meter la energía, aprenderlo y saber qué estás haciendo. Yo siempre trabajé. Cuando yo empecé, con la primer película Años rebeldes, no existía casi la industria del cine. Se hacía una película por año. Y con esa película viaje a Venecia nominada como Revelación", expresa esta artista de modo verborrágico. Y, de inmediato, se da tiempo de reflexionar sobre sus disposición y requerimiento como actriz. "No vivís la realidad tan real. Vivís una realidad paralela. Y además vas fluctuando también depende de como vas creciendo. La profesión de un actor es toda la vida, mucho tiempo. Y la verdad es que hay épocas en que no tenés ganas de actuar. Tenés que salir igual o podés laburar de otra cosa. A veces también es insoportable estar trabajando tooodo el tiempo de actor. Y la verdad es que a veces también hay cosas que no se pueden dejar de actuar porque la gente te lo pide y cuando te lo pide la gente es una belleza", garantiza Bredice. "Pero bueno, crecer en la profesión es todo un tema porque compartís tu intimidad con un montón de gente que no le conoces la vida. Y ellos me conocen a mí. Igual a la vez digo esto y digo que yo me siento súper respetada en la calle, por un taxista, por el que sea... La gente me trata de maravillas, pero bueno también tenés que vivir en un lugar donde la gente se cree a veces que sos el payaso, que tenés que estar todo el día contento, de buen humor y bueno soy una persona", reconoce con gracia. "Hay que estar alerta siempre, la historia, las cosas que pasan, viajar, estudiar. Hay que saber qué la pasa a una mujer que la faja el marido, que está todo el día en la casa", finaliza entreverada en sus propios devenires.

"Sé que tengo mucho de bruja"

A poco del estreno de Bruja, el tercer film de Marcelo Páez Cubells, tras Baires y Omisión, Leticia Bredice, parafrasea con el título de la película protagonizada por Érica Rivas, Miranda De La Serna (madre e hija en la vida real), Pablo Rago, Juan Grandinetti, Guillermo Arengo y Rita Cortese. "De Bruja tengo mucho. Desde chiquitita. Una mujer una vez me dijo: ‘vos sos médium’. Hay cosas que veo, pero prefiero negar, porque no me gusta. Prefiero actuar. Conectarme con eso y además cuando uno está formado para eso es un placer". En Bruja, que se instala en las pantallas el próximo 12 de septiembre, se la verá precisamente en lo que se formó. "Me encantó mi papel en la película", indica quién compone a una mujer que lidera una red de trata de personas. "Me hice amiga de una chica que me contó todas las maneras de hacerlo, todas las maneras de pasar lo que sea. Desde chicas hasta todas las cosas que pasan entonces fui agregando un montón de cosas. Conocí a una persona maravillosa y que me ayudó. El contarle a un actor tu vida es difícil así que estoy muy agradecida. También fue difícil porque estaba trabajando con Erica (Rivas), a quien se le va su hija y yo tenía que pisarla y maltratarla. Erica me decía: "¡Por favor, tené cuidado con la nena!".

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