"Me tengo que hacer el malo. Fui el intendente del pueblo, cargo al cual llego gracias a haber ejecutado varias maldades. Es un personaje con características particulares y una de ellas es que tiene distintos deseos a la hora de compartir el sexo", sonríe. "Pero además es médico, tiene cosas de científico loco, vínculos muy particulares: una venganza por una traición que sufrió su madre. Es complejo el personaje, pero eso lo hace rico y con mayor coloratura a la hora de actuar", señala entusiasmado.
"Apelo a hacer lo que está escrito y divertirme con eso. Es un mapa. U
n día te toca hacer de bueno y otro de malo. Hay que intentar hacerlo lo más verosímil posible y divertirme, porque es un juego. Por ahora no mato a nadie ni saco lo malo mío de adentro para poder hacer más creíble a Marcial", se ríe con fuerza quien ya tiene en su haber a algunos canallas inolvidables en tiras como el inescrupuloso abogado que compuso para El Elegido en 2011, el que pese a sus casi 30 años de carrera le otorgó la gran popularidad.
"Puede ser que yo exploté a partir de
El Elegido o que soy un actor que se puso de moda, como dicen algunos. Pero la verdad es que estoy en esto desde los 11 años y hace 18 que dirijo. Tengo una formación, un recorrido y siempre estuve muy en actividad. Me engancho en lo que me interesa, así no sea remunerativo, porque en definitiva lo que me seduce son los desafíos", explica Luciano, a sus 38 años, con una prolífica e intachable trayectoria que incluye sus últimos protagónicos televisivos como Graduados, Sres. Papis y Signos. Hombre de los medios y, muy especialmente de la televisión, Cáceres, curiosamente, es de los que jamás encienden la pantalla del televisor. "No veo absolutamente nada. No tengo cable. Tengo el aparato, pero no veo nada. Ni por Internet ni por nada. No miro tele. No miro nada ni me veo", reitera llamativamente.
"Me miro cuando voy a lo de mi hermana", desliza con simpatía. Y por supuesto que, como actor distendido e informal que muestra ser, está lejos de preocuparse por las mediciones del bendito rating. "No me fijo en el rating y además uno actuando no puede hacer nada. No es que podés actuar una escena que mida 40 puntos de rating. Yo intento hacer mi laburo lo mejor que puedo y el resto lamentablemente no depende de mí", simplifica el ex marido de
Gloria Carrá.
los ricos no piden permiso
"ES DIFICIL PRODUCIR EN ARGENTINA" Pese a su cargada agenda laboral,
Luciano Cáceres, es muy consciente del difícil momento que atraviesa el país para producir ficción y la escasa oferta de trabajo que padecen muchos de sus pares.
"Creo que es muy difícil producir en la Argentina. Me gustaría que se reactive un poco más y que haya trabajo aquí. Al mismo tiempo estas ficciones se ven mucho afuera. Es todo como contradictorio", se cuestiona y de inmediato sale de su microclima para colocar el acento en lo que ocurre en mayor extensión.
"Creo que es un año de mucho reacomodo, de mucho apechugar. Se hablaba de un semestre, dos semestres. Que se reacomode todo rápido para que pueda reactivar. Nuestro laburo y el de todos. Porque acá no es solo de actores. Que no tenga laburo un actor no pasa nada, pero que no tengan laburo profesionales como los médicos y ese tipo de profesiones, ahí sí cuesta. ¡Eso sí me parece peligroso!", se preocupa solidario quién una y otra vez, agradece responder al trabajo. Pues su presente incluye, además de su rol en Los ricos no piden permiso, el regreso de la obra Pieza Plástica al teatro San Martín y Pequeño circo casero de los hermanos Suárez de Gonzalo Demaría. En ambas puestas teatrales tuvo la nada sencilla tarea de dirigir a sus propios compañeros: a Brenda Gandini con quién compartió el trabajo en la reciente película Las Ineses de Pablo José Meza y en la segunda pieza a
Luciano Castro su coequiper en la tira de Pol-ka.
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