El polifacético conductor de "Polémica en el Bar" está a punto de desembarcar con su nuevo programa radial en las medianoches de La Red.
Nada le resultó fácil a Mariano Sebastián Luján Iúdica, pero aprendió. La vida se encargó de enseñarle que está lejos de ser un paseo por un jardín de rosas, pero también le mostró que este camino no siempre se recorre solo.
La familia, los seres que no están -pero viven presentes- la fe y un convencimiento casi sobrehumano de que "se puede", fueron ese cóctel, esa receta magistral de un boticario celestial, que dio como resultado a este multifacético generador de ideas.
Pudo ser un yuppie sin alma o haber terminado mal en sus noches eternas, ser muchas cosas que no lo harían sentirse orgulloso, pero la vida le tenía preparado otros planes.
Hizo de todo para llegar a donde está, fue camarógrafo, asistente de piso, productor, actor y conductor, y hasta llegó a comandar "el caballo alado" que elevó a "Soñando por cantar" -un auténtico programa federal- a lo más alto de la televisión argentina.
Hoy, continúa el legado de Gerardo Sofovich y conduce la mesa del clásico "Polémica en el Bar" -de lunes a viernes a las 23, en América TV- y está pronto a debutar con su programa "Iúdica 910" en las medianoches de Radio La Red (AM 910)
Mariano Iúdica explica qué significa el programa "Polémica en Bar" en su vida, la importancia de Gerardo Sofovich en su desarrollo profesional y el paralelismo que encuentra entre el destacado productor y conductor y su padre. Su permanente deseo de integrar a las nuevas generaciones de comunicadores al histórico ciclo.
El conductor de "Polémica en el Bar" habla sobre la estigmatización que sufrió el programa a lo largo de los años y reflexiona sobre los traidores, los que tuvo Gerardo Sofovich -a lo largo de su extensa carrera- y los que se cruzaron en su vida. El vínculo con Marcelo Tinelli y Antonio Gasalla.
En el año 2001, a las 17, en lo que fue Azul Televisión -hoy El Nueve- Mariano Iúdica condujo el programa "Bloopermanía", un espacio que surgió como un relleno en la programación y se transformó en un fenómeno de audiencia. El recuerdo de ese momento especial, y su esencia como conductor a través del tiempo.
De su extensa trayectoria profesional, Mariano Iúdica recuerda sus comienzos como camarógrafo en la productora Cuatro Cabezas -de Mario Pergolini y Diego Guebel-, su trabajo con Georgina Barbarossa -bajo las estrictas órdenes de Antonio Gasalla- y el paso por el programa de Susana Giménez -en 2016-, de la que recuerda sus numerosos gestos de generosidad.
Mariano Iúdica mantiene una relación muy estrecha con el público, y es por eso se enoja mucho -y lo manifiesta claramente- con las nuevas generaciones de "famosos" que parecen despreciarlos. Qué cosas que lo sacan y le hacen perder la armonía. Los problemas que le trajo de ir siempre de frente.
Para Mariano Iúdica hay un sonido familiar que lo remite automáticamente al sentimiento de felicidad plena. Su nueva vida en pareja con Romina Propato -su mujer hace 25 años- y el precio que hay que pagar para cumplir los sueños.
Mariano destaca la importancia de la familia como centro y motor de la vida, un elemento fundamental para mantener los pies sobre la tierra. Las pequeñas cosas no no soporta de él, pero que -igualmente- no puede corregir. La importancia del aprendizaje constante -en su caso con la psicóloga Marta Scriminaci- y de poner en valor el precio.
Orgulloso padre de sus hijos, Valentina -psicóloga y dedicada a los medios digitales-, María Bernarda -cocinera- (de su primer matrimonio con Eugenia Angeli), Osvaldo -trabaja en su productora- y Salvador -estudia gestión deportiva- y eterno agradecido a su salvadora: la bailarina y coreógrafa Romina Propato, su esposa desde hace más de 20 años.
Trabajó y aprendió con los más grandes, Pergolini, Gasalla, Sofovich y Tinelli son algunos de los nombres y su libreta mental esta repleta de anotaciones que le permiten llegar donde sus deseos le proponen.
Mariano Iúdica, forjador de su propio destino
comentar