Porteña como el tango mismo, se convirtió en una de las cantantes y actrices más importantes de su época a puro oficio

Este viernes, se cumplen 115 años del nacimiento de Tita Merello, una de las artistas más influyentes de la cultura popular argentina, que participó en infinidad de películas, obras teatrales y telenovelas, tanto aquí como en otros países.

Tita nació como Laura Ana Merello, en un conventillo de San Telmo, el 11 de octubre de 2004, cuatro meses antes de que se padre muriera a causa de la tuberculosis. Su madre la dejó en un hogar de niños de Villa Devoto a los cinco años porque no podía hacerse cargo de ella, y ella viajó ocasionalmente a Montevideo para trabajar antes de cumplir los 10 años.

Fue a esa edad cuando algunos familiares la llevaron con ellos a una granja de Bartolomé Bavio, en el partido de Magdalena, donde colaboraba con las tareas propias de un lugar así.

Para los 15 años regresó a Buenos Aires donde hizo todo lo posible para mantenerse económicamente. Su primer trabajo en la ciudad fue como corista en el Teatro Bataclán, llamado así en referencia a las “bataclanas”, como se denominaba en el lunfardo porteño a las mujeres de “mala vida”.

Lo cierto es que Tita, que nunca se consideró bella pero según ella “supo aparentarlo”, conquistó al público de ese lugar como cantante de tangos, y allí comenzó la leyenda de su perfil arrabalero, con sus interpretaciones que involucraban tanto lo físico como lo vocal.

Luego de unos años de sobrevivir de esa manera, Merello dejó de ser analfabeta, dado que a lo largo de su vida no había aprendido a leer ni escribir, al tiempo que aprendía a bailar para aprovechar su gracia al máximo y triunfar en el difícil negocio del espectáculo.

La revelación

El camino de Tita desde la zona portuaria donde estaba ubicado el Teatro Bataclán hasta el Maipo fue largo pero fructífero. Recién en la segunda mitad de la década de 1920, Tita grabó sus primeros discos de tango y pasaron algunos años más hasta que se animó a escribir letras. Pero fue por más: se desempeñó como periodista de la revista Voces, y escribió crónicas y poemas, una pasión que la llevó a dejar como legado el libro autobiográfico La calle y yo.

La Revolución Libertadora de 1955 la obligó a salir de gira por el interior del país y cantar “casi a escondidas”, dado su vínculo con el peronismo. Tras ese episodio, y con su fama restaurada, y una treintena de películas a cuesta, Tita decidió dejar los escenarios y se concentró en la radio cuando ya contaba con alrededor de 60 años de edad.

Algunos de los tangos más famosos de Tita son “Arrabalera”, “El choclo”, “Niño bien”, “Pipistrela” y “Qué vachaché”, en tanto que algunos de sus films más destacados son Ídolos de la radio (1934), Así es el tango (1936), Don Juan Tenorio (1948), Filomena Marturano (1949), Arrabalera (1949), Deshonra (1951), Mercado de abasto (1954), La morocha (1955), Viva la vida (1969), La madre María (1974), y Los miedos (1980).

En sus últimos años, la actriz decidió alejarse del mundo y sólo aparecía ocasionalmente en algunos medios de comunicación, donde hizo popular la frase “Muchacha, hacete el Papanicolau”, en referencia a la forma coloquial de llamar al “citología exfoliativa cérvico-vaginal” que es el examen al que se someten las mujeres para descartar la presencia de células atípicas en el cuello del útero.

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El doctor René Favaloro la convenció de vender su casa e internarse en la Fundación para que sea atendida como corresponde. El suicidio de ese médico, en julio de 2000, y la muerte de su hermano Pascual, en 2002, le dejaron una huella en su salud que se deterioró rápidamente, al punto de que en diciembre de ese año fue diagnosticada con un cáncer de mama con metástasis cerebral. Murió en paz en la nochebuena de ese año.

Se organizó un funeral multitudinario en la Iglesia San Pedro Telmo, y el cortejo fue escoltado por el regimiento de Patricios hasta su lugar de reposo final, el Panteón de Autores y Compositores de SADAIC en el cementerio de la Chacarita.

En 2013 se hizo un repaso de sus últimos años de vida en el ciclo Historia Clínica de Telefe, en tanto que dos años después, Victoria Carreras estrenóp un documental titulado Merello x Carreras con material audiovisual inédito de la actriz en situaciones cotidianas junto a su padre Enrique durante 1995.

En 2016, se bautizó al satélite argentino lanzado en Rusia como Tita y al año siguiente se estrenó Yo soy así, una biopic dirigida por Teresa Constantini y protagonizada por Mercedes Funes.

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