Banfield pudo ganar un partido porque tuvo efectividad en las situaciones más claras: dos penales que a Sarmiento no le convencieron y padecieron. El equipo de Julio Falcioni fue dominador gran parte del encuentro, pero fallaba en la definición de lo que generaba. Sarmiento tuvo argumentos para irse con algo más que las manos vacías, pero no pudo.
El Taladro se movía con comodidad, tocaba, hacía retroceder la pelota para buscar el espacio y buscaba que la pelota llegara al último hombre de cara al arco rival con pases. La joyita del equipo de Falcioni, Emanuel Cecchini, comenzó errático y todo lo que tardó en acomodarse repercutió en el equilibrio del mediocampo: Eric Remedi tuvo que redoblar el esfuerzo y Brian Sarmiento tardó en contar con un socio para avanzar en la mitad de la cancha.
Sarmiento se multiplicó en el fondo cortando todo lo que podía llegarle a Darío Cvitanich y evitando que Nicolás Bertolo tuviese explosión en el último tramo. Ninguno de los defensores dudó en reventarla y a partir de esos pelotazos el equipo de Junín sorteaba el mediocampo que podría ser intrincado y los delanteros se las veían directamente con los defensores de Banfield, que no pasaron demasiados contratiempos.
El Taladro tuvo el control del juego y emparejó las situaciones recién cuando Mauricio Sperduti sacó un remate dentro del área que Julio Chiarini desvió al corner. Al comienzo del encuentro, Hilario Navarro había hecho lo propio ante un remate de Gervasio Núñez. El partido cambió a partir del penal que Cvitanich clavó a un ángulo para poner la ventaja transitoria. Faltaban seis para que termine la primera etapa, pero el tanto contagió al equipo que se pudo ir 2 a 0 si Bertolo hubiese tenido mayor puntería en una clarísima frente al arco.
Así las cosas, el segundo tiempo comenzó con Sarmiento más enchufado y dándole trabajo al arquero Navarro que tuvo que esforzarse en dos para evitar el empate. El Taladro jugó como un equipo cansado. Tardío en el retroceso, sin explosión en ataque y lento en la salida. Pero pudo ampliar la ventaja otra vez de penal a instancias del segundo asistente Hugo Páez, que fue discutido por toda la visita y que fue la herramienta de Banfield para sumar otros tres puntos y llegar entonado al clásico ante Lanús
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