El argentino no fue elegido por la dirigencia catalana, que se inclinarían por el ayudante de campo de Luis Enrique. La poca relación del casildense con la historia del club fue uno de los motivos clave.

El sueño de Jorge Sampaoli de dirigir al Barcelona de Lionel Messi, por ahora, se acabó. Quizá no sea casualidad que la mañana siguiente a la eliminación del Sevilla contra el Leicester los medios españoles den por caída su contratación a mediados de año, cuando finalice el vínculo de Luis Enrique con el club. El elegido sería Juan Carlos Unzué, el ayudante de campo del asturiano.

Sampaoli era el más popular. Consiguió una adhesión impensada en las encuestas. Arrasaba con más del 50% de los votos en los portales deportivos españoles. En Sevilla empezó a gestar una revolución que se cayó el martes, en un partido trampa contra el impensado campeón inglés. Su forma de declarar y de interpretar el fútbol se acercaba a que desarrolla Barcelona desde la época de Pep Guardiola. Tiene buena relación con Messi y admira a Andrés Iniesta. Nada de eso alcanzó.

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La apuesta por Unzué es idéntica a la que hizo la dirigencia en el momento en que Pep Guardiola decidió finalizar su historia y volar al Bayern Munich. Allí asumió Tito Vilanova. La historia es conocida: Barcelona ganó una Liga, pero el entrenador contrajo cáncer y debió dejar su cargo. Unzué vio todo el proceso de cerca. En 2003, con Frank Rijaard, se ocupó de entrenar a los arqueros. Él había atajado en el club. En su nuevo rol transformó a Víctor Valdés en un arquero caudillo, dueño de una confianza de galán. En 2010 se fue de Barcelona y empezó una carrera como solista: dirigió al Numancia y al Racing de Santander, pero no dejó ninguna marca icónica. Luis Enrique se ocupó del Celta de Vigo en 2013 —después de una pésima experiencia en Roma— y llamó a Unzué para que se transformara en su ayudante de campo. Desde entonces, siempre fueron una dupla infalible.

Messi Unzué

"Juan Carlos es mi amigo. Es el que más madruga, llega primero, pero es porque no duerme. Es mi mano derecha. Hace la estrategia, pero participa de la preparación íntegra del partido", cuenta Luis Enrique en el documental Los hombres de Lucho. Es el hombre de consulta permanente del asturiano: elige los cambios, y trabaja con las pelotas paradas. Eso le permitió generar un vínculo fluido con el plantel. Se lo vio en varios videos hablando a solas con Lionel Messi, indicándole cuestiones del juego.

Unzué se quedaría a cargo del timón a mediados de año. Luis Enrique deja su barco en manos de un capitán conocido. El plantel no pone reparos a la decisión de José María Bartomeu. La apuesta no fue por el argentino: fue por un viejo conocido.

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