El Pampa Biaggio quiere algunos refuerzos para el San Lorenzo 2018, pero sabe que las posibilidades económicas del club serán destinadas a uno o dos futbolistas que ayuden a darle el salto de calidad al equipo, que el año que viene afrontará la segunda parte de la Superliga (terminó el año a solo tres puntos del líder Boca) y la Copa Sudamericana, con choque eliminatorio en el debut ante Atlético Mineiro de Brasil.
Desde hace varios días se habla de un posible regreso del lateral-volante Julio Buffarini (actualmente en el San Pablo de Brasil), pero hay competencia con Boca por su regreso al país.
En tanto, un jugador que empezó a estar bajo el radar azulgrana es Federico Carrizo, el extremo que se encuentra en Rosario Central, que es dueño del 60 por ciento del pase del Pachi, mientras que el restante 40 por ciento le pertenece a Boca. El tema es que están esperando una oferta jugosa de un club de la Liga norteamericana y allí entonces San Lorenzo ya no podría competir.
En tanto, la posibilidad de una venta del goleador Nicolás Blandi sigue en veremos. Mucho se habló antes del receso de la Superliga de que quizá eran sus últimos partidos con la camiseta del Ciclón, pero lo cierto es que por Boedo no han recibido ninguna oferta concreta.
Como contrapartida, la dirigencia azulgrana también apunta a reducir el plantel. O ceder al menos a futbolistas que no tendrán un papel protagónico para el Pampa Biaggio. Es el caso del enganche Juan Ignacio Cavallaro, que regresó lesionado de su préstamo por Estudiantes pero ya está recuperado de la operación de rodilla a la que fue sometido. A Patronato de Paraná le interesa como refuerzo, según admitió el entrenador Juan Pablo Pumpido que lo conoce de Unión.
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