Tal como si se tratara de una vuelta olímpica más o de otro trofeo que adorna sus nutridas vitrinas, el hincha de Boca suele golpearse el pecho -ahora más que nunca tras lo que sucedió con River- de ser el único equipo de Primera que jamás descendió de categoría. Una verdad incontrastable, que no sólo agigantó el orgullo de "la mitad más uno", sino que alimentó la burla hacia el rival de siempre caído en desgracia. Sin embargo, hoy los tiempos son otros, y aunque a algunos de los más fanáticos todavía les cueste reconocerlo, la historia comenzó a darse vuelta, llenando de preocupación por lo que puede ocurrir a partir del año que viene.
En esta temporada, favorecido por aquella campaña que lo coronó campeón invicto en 2011, de la mano de Falcioni, Boca está cómodo en la tabla de promedios, donde ostenta el tercer puesto, detrás de Vélez y Lanús. Pero en la próxima, ya sin esa sumatoria de 76 puntos, al xeneize le quedará una de 51 unidades, y la actual de 41.
En este marco, si tomásemos hoy la nueva tabla de promedios, Boca sumaría 92 puntos, al igual que su rival del domingo, Godoy Cruz de Mendoza, ubicado en el undécimo puesto, sólo cinco unidades arriba de Racing, a seis de Rafaela y a diez de Quilmes, que hoy está en zona de descenso.
Un panorama preocupante, que no sólo obliga a pensar en el próximo torneo y en la necesidad de refuerzos, sino también en no desatender el actual, porque estos 24 puntos que quedan pueden ser de vital importancia tanto para entrar a la Sudamericana como para alimentar una magra sumatoria a lo largo de la temporada.
Recordemos que en agosto de 2011, apenas comenzado el Apertura y con Falcioni como DT, el xeneize estuvo cerca de zona de Promoción, junto a San Lorenzo y Racing, pero luego ganó el título y zafó.
Hoy la situación es algo distinta, ya que Boca está lejos de arrancar como el peor de la próxima tabla de promedios, tal como ocurrió con River cuando descendió (sólo tenía 84 puntos), pero vale el llamado a la atención, ya que en la medida que no entienda esta realidad y sólo siga golpeándose el pecho por ser el único que no descendió, estará cerca de las mismas angustias por las que pasaron los otros cuatro grandes
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