Marcelo Gallardo sabe que a su equipo aún le faltan retoques. Y una zona a maquillar, justamente, es la del tradicional puesto de diez que necesita a toda costa alguien con experiencia. Tras el adiós en diciembre del año pasado de Andrés D’Alessandro, quien pegó la vuelta al Internacional de Porto Alegre, el Muñeco notó que su once comenzó a estar carente de ideas claras de juego en los últimos metros. Si bien hay un estilo dentro de la cabeza del técnico riverplatense, la ausencia del tradicional enganche le juega un poco en contra y él, como otras voces del Millonario, se dan cuenta de eso.
Al momento de ver el caudal de juego que genera River hay señales de que lejos se está de la mejor versión de La Banda, vista en el primer semestre que tuvo Marcelo Gallardo al frente al equipo. Y el año pasado, en enero, la vuelta del Cabezón D’Alessandro ilusionó a más de uno. Con historia y respaldo en el club, el Cabezón a los 35 años tomó en reiteradas oportunidades la batuta. Hasta que el préstamo se terminó y ahora el DT del equipo de Núñez está ante un problema.
No por nada una voz como la del Beto Alonso, en diálogo con un programa radial, admitió: “A River le falta un diez pero, ¿A dónde lo encontrás?”. La pregunta que surge, claro, es dónde. El libro de pases le viene siendo complicado al Millonario, que cuando trasciende a quien busca como refuerzo, el precio del pase del jugador en cuestión se indexa por las nubes.
Gallardo comenzó a confiar en Ignacio Fernández, el ex hombre de Gimnasia que cuando se enciende demuestra que puede estar a la altura de la exigencia.
Pero también pasa como en la reciente final ante Lanús, donde Nacho no estuvo inspirado. En cambio ante San Martín de San Juan en el amistoso, parecía que iba a ocurrir lo mismo, pero con movimientos en una baldosa y paredes River empató y luego ganó desde los doce pasos.
Para colmo una de las variantes que podía llegar a aparecer era la del juvenil Tomás Andrade, aunque la joyita de dos décadas que tuvo un breve paso por el Bournemouth inglés aún no logra dar en la talla y, de todas formas, desde el cuerpo técnico no lo quieren presionar pues saben que su futuro es prometedor.
Por último Gonzalo Martínez es otra variante que tiene, y con Ariel Rojas recostado en el carril izquierdo del medio, podría tener su oportunidad para ser amo y señor del juego, pero antes de tomar una decisión Gallardo observa y piensa dónde encontrar a su diez.
Por otra parte otra de las preocupaciones de Marcerlo Gallardo es el defensor Luciano Lollo, que aún no sumó minutos en cancha desde su llegada como refuerzo a River a mediados del año pasado. Será exigido esta semana y si el cuerpo técnico lo aprueba dará el presente en el amistoso del viernes frente a Godoy Cruz en Mendoza.
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