La cuestión es sencilla: para ascender o clasificar a una copa, la ubicación preferencial en la tabla le permite a los clubes una conquista de ese tipo. Ya no. Desde el año próximo no alcanzará el mérito deportivo si los aspectos relacionados a la infraestructura, administrativos, jurídicos y financieros no cumplen con los requisitos estipulados. Igual que una licencia de autos: uno puede saber conducir un vehículo, pero sin un carnet habilitante será susceptible de recibir multas, el seguro no le brindará la cobertura por la que paga y hasta podría perder el auto.
Con el fútbol, entonces, pasará lo mismo. Los clubes se reparten en distintas categorías y juegan de hecho, pero en la última década la FIFA estableció una serie de requisitos para que las instituciones puedan competir. La CONMEBOL es la última de las confederaciones en exigirle las nuevas reglas del juego a las asociaciones que la conforman. Las licencias tendrán un año de validez y podrán ser revocadas en caso de incumplimiento de alguna de sus obligaciones.
En la Argentina la licencia será condición sine qua non para los clubes que compitan en torneos locales y para aquellos que participen de la Sudamericana, Libertadores o Recopa ¿Quien la otorgará? La AFA será la que las expida, bajo supervisión tanto de FIFA como de CONMEBOL, quienes podrán hacer inspecciones sorpresa para confirmar que los requisitos fueron cumplidos. Comenzará con la Primera: a fines de septiembre los clubes que clasificaron a Libertadores y Sudamericana y luego el resto. Boca, River, Estudiantes, Racing, el ganador de la Copa Argentina y Banfield -los que jugarán la Libertadores- e Independiente, San Lorenzo, Lanús, Newell’s, Defensa y Colón -clasificados a la Sudamericana-, serán los primeros en solicitarlas. El año próximo, el resto de la Superliga. La B Nacional a partir de la temporada 2019/20 y la Primera B desde la 2021/2022.
comentar