Por perseverante y solvente en sus propias situaciones, Defensa y Justicia volvió a ganar y en una cancha difícil como la de Unión, equipo que padeció más al árbitro Héctor Paletta que a sus propios rivales. El primer tiempo, por lo trabado y aburrido, se encaminaba a terminar con marcador en blanco. Pero un error arbitral fue determinante y generó la apertura del marcador. Fue un gol con discusión aparte. No por la pegada desde los doce pasos de Andrés Ríos, sino por el penal mismo. Es innegable que Rodrigo Erramuspe tomó a su marcador y lo molestó, pero el árbitro obvió esa misma acción que se repite en todos los tiros de esquina y a veces en simultáneo.
El gol de Andrés Ríos:
El partido estuvo determinado por las decisiones del árbitro, que en el segundo tiempo vio una mano de un jugador de Defensa y cobró tiro libre, cuando la misma había sido en el área y era claramente penal para Unión.
El juego, entonces, se picó más de la cuenta. La pierna fue cada vez más fuerte y en cada pitazo los jugadores de Unión reclamaban por los fallos de Paletta.
Mientras, el partido era trabajoso para los dos. Ninguno construía, la pelota era dividida sistemáticamente y no había espacios. El Halcón lo cerró recién sobre el final cuando Rivero -habilitado- se despegó de la última línea del Tatengue y conectó al gol el pelotazo al vacío que Barboza le metió como si fuese el mejor de los enganches.
El tanto de Ignacio Rivero:
Quedó tiempo para que se luciera Gabriel Arias, quien se la jugó con una pelota fuera del área trabando como si fuese un defensor y tapó un remate a dos metros de la línea a Franco Soldano, que hubiese activado los últimos minutos.
Así se fue un partido donde las polémicas por las decisiones del árbitro terminaron en el primer plano. Aunque poco le importó a Defensa y Justicia, que luego de tres partidos volvió a cantar victoria.
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