Cuando le preguntaron por qué, el Fideo se replegó y lanzó el contraataque: "No fue (un gesto) hacia nadie. Sólo me acomodé el pantalón. Siempre están esperando que haga algo para poder matarme".
El ex Rosario Central aprovechó para hablar de su situación en el club, que estuvo a punto de abandonar antes del inicio de la temporada: "Mientras el club me quiera, piense que sigo siendo útil, seguiré acá. Tengo siempre el respaldo de la gente. En ningún momento pensé ni quise agredir con eso".
Siempre en una línea evasiva, Di María aseguró desconocer para quién iban dirigidos los silbidos: "Salí como siempre y sentí que una mitad me aplaudía y la otra silbaba. Siempre me bancaron. No hice un gesto contra la gente, ni contra el técnico; tengo buena relación con el público".
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