El exdelantero tenía 83 años y fue una pieza clave del equipo que conquistó América y el mundo en la década del '60. Su gol ante el Manchester United quedó en la historia grande del fútbol argentino.
El fútbol argentino, y en especial la ciudad de La Plata, está de luto por la muerte de Marcos Conigliaro, uno de los nombres más importantes en la historia de Estudiantes. Delantero inteligente, solidario en el esfuerzo y con gran capacidad goleadora, fue un engranaje fundamental del equipo que marcó una época.
En el recordado ciclo de Osvaldo Zubeldía, Conigliaro se destacó por su rol táctico dentro de un sistema innovador que revolucionó el fútbol argentino y llevó al club a lo más alto. Fue protagonista directo de la conquista de tres Copas Libertadores consecutivas (1968, 1969 y 1970) y de la histórica Intercontinental de 1968.
El momento que definió su carrera llegó el 25 de septiembre de 1968. En una Bombonera colmada, Estudiantes recibió al Manchester United de Bobby Charlton y George Best. A los 27 minutos del primer tiempo, Conigliaro conectó de cabeza un centro preciso y marcó el único gol del partido.
Ese 1-0 resultó decisivo: tras el empate en Old Trafford, el equipo platense se consagró campeón del mundo, en una de las gestas más recordadas del fútbol argentino.
La noticia de su fallecimiento fue confirmada por el propio Estudiantes de La Plata, que lo despidió con un mensaje en sus redes sociales, donde lo definió como un “emblema insoslayable” y recordó su legado en la historia grande del club.
Por su parte, Juan Sebastián Verón también se expresó a través de sus redes sociales con un mensaje cargado de emoción, sumándose a las múltiples muestras de afecto de hinchas y protagonistas del fútbol.
Conigliaro deja una huella imborrable: la de un futbolista clave en la era más gloriosa de Estudiantes y autor de un gol que lo convirtió en eterno.
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