La leyenda de las cuatro décadas, el Tarzán de Ruffino, el revolucionario del arco, el presidente honorario de River, el inventor del puesto y sobre todo el dueño de los tres palos del fútbol argentino. Amadeo Carrizo se fue a los 93 años dejando el legado de haber sido el arquero más importante del fútbol sudamericano de todos los tiempos

Don Manuel Carrizo supo de los dotes de su hijo para el arco cuando Amadeo, primero cuando lo convenció que deje de jugar de 9 y lo peloteaba al fondo de la casa, y luego cuando ya atajaba en la primera de BAP -Buenos Aires al Pacífico- de la liga de Rufino. Tenía 14 años y los buscadores de talento lo querían llevar a Rosario Central. Don Manuel dijo: ”Es River o no es nada“.

Entonces, él mismo hizo gestiones con el interventor en los ferrocarriles de Rufino, Héctor Berra, declatonista de River. Se armó un amistoso para que el observador se lleve impresiones a Buenos Aires y el BAP le ganó a Sporting Laboulaye. Berra no dudó y escribió la recomendación directa a Carlos Peucelle y Amadeo se tomó el tren que lo llevaría a River y a décadas de hazañas.

Fue un 6 de marzo de 1943, Amadeo tenía 16 años y una semana después lo ficharon, luego de una práctica donde lo probaron Moreno, Labruna, Loustau y Pedernera, quienes ya formaban la famosa Máquina. El 18 de abril debutaría en la cuarta que luego saldría campeona.

El debut en primera se dio dos años después, luego de atajar todo el 44 en la reserva y entrenar seguido con primera. Lo hizo ante el Rojo donde jugaba su ídolo Arsenio Erico, Amadeo ni lo dudó y le pidió un autógrafo, fue el 6 de mayo de 1945. Así se iniciaba la vida profesional de Carrizo, que incluyó su primer título.

Sin embargo su primer estallido se da cuándo bajo el apodo del Tarzan de Rufino se empieza a hacer conocido y afirmarse en el arco de River. Aquello sucedió en 1948 con un partido histórico en la Bombonera, en el primer triunfo de River en esa cancha tras 8 años de mala racha. El 1 de agosto de ese año Carrizo es una de las grandes figuras del 2 a 1 y empezaría su reinado.

Lo que vino después, además de los títulos -fueron 5 durante la década de 50- y la fama -contratos publicitarios, bolos en el cine y un par de tangos- fue un paradigma nuevo para el arco: el arquero jugador. Antes de Amadeo, los arqueros no sabían que había vida más allá del área chica y que los pies también podían usarse.

Los mejores antes de Carrizo se diferenciaban del resto por la elasticidad, por la reacción, por la fuerza de piernas para volar y por el salto. Amadeo a eso le agregó coraje para moverse con clase afuera del área, mucha técnica para usar los pies y un poco de espectáculo con la boina, los guantes, la ropa diferente y una presencia que jamás pasó desapercibida.

TARZAN CARRIZO - TANGO

Carrizo hubiera sido un arquero super moderno ahora que casi todos los equipos tienen en el portero un pase más para armar juego. Nada de lo que vino después fue igual para los arqueros que se ganaron un lugar tan importante como el enganche o como el goleador. Carrizo puso en el centro de la escena también al jugador que solía estar en los festejos de los goles contrarios.

Una escena quedó en decenas de fotos y algunas pocas filmaciones caseras y resumen el juego de Carrizo. En el Superclásico jugado el 31 de octubre de 1954 en el Monumental, River le ganó 3 a 0 a Boca y en un pelotazo largo a Pepino Borrello, delantero Xeneize, el arquero lo gambeteó, de ida y de vuelta. Nunca nadie recordaba a un arquero haciendo esas jugadas.

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Carrizo contaría: “Fue una jugada de un buen nivel técnico que la utilicé como un recurso. Todos esperaban que la dejara entrar al área para atraparla. Era la lógica. Pero salí del área, amagué para un costado, lo vi venir a Pepino de atrás y lo eludí otra vez. No fue canchereada. En algún otro partido salí del área e hice el pase enseguida, pero ahí fue la primera vez que me animé a gambetear".

El Tarzán de Rufino ya estaba en la plana de todos los diarios y su llegada a la selección fue inevitable. Claro que en la primera experiencia grande, mundial de Suecia 1958, fue parte del desastre. Un equipo sin preparación y sin conocimiento fue vapuleado y amadeo se llevó la peor parte, los 10 goles en tres partidos y la eliminación.

Tendría revancha tras aquel dolor incurable. En la Copa de las naciones de 1964, Carrizo, fue infranqueable y pudo hasta con el propio Pele a quien le ganó la final por 3 a 0. Brasil organizó esa Copa para coronar a su Rey y los laureles se los llevó el gran Amadeo que a los 38 años tenía la medalla que le faltaba.

En el primer partido ante Portugal ganaron 2-0 y las crónicas de la época hablaban de una gran atajada a Eusebio y mucha serenidad para el equipo. El segundo juego fue contra Brasil y Amadeo se atajó todo incluso un penal a Gerson porque Pelé no se animó a patear. Luego vino Inglaterra y otro triunfo por 1-0 con una actuación descomunal que incluyó un mano a mano a Boby Charlton y una ovación de todo el estadio.

Aquellos “monedazos” de 1958 en el Aeropuerto de Ezeiza se convirtieron en aplausos, abrazos y llanto en el mismo lugar donde amadeo no pudo contener el llanto, esta vez por alegría.

Copa de las Naciones 1964

El final de su carrera entraba en la recta final pero aún le quedaba una hazaña más: el arco invicto en el año 68, justo en el final de su carrera en River cuando había pasado los 40. Aquel hecho fue tapa de todos los diarios y en el mismo partido donde llegó a los 769 minutos sin que le hagan goles, todo el estadio, incluyendo a los hinchas de Vélez y a los miles que fueron a ver el acontecimiento, se olvidaron el juego para revolear pañuelos blancos y aplaudir al gran arquero de todos los tiempos.

Copa de las Naciones (1964) 2

Luego, con la fama a cuesta, se fue a Perú y a Colombia. River no le hizo nuevo contrato y cuando todos pensaban que estaba acabado aún tenía hilo en el carretel. Su figura se hizo inmensa en Millonarios de Colombia por un record imponente que duró décadas y porque los colombianos llenaban los estadios para verlo atajar. Fueron 2 años más de gloria, hasta que a los 44, habiendo pasado las cuatro décadas en el arco dijo basta.

El camino ya estaba abierto y nunca más los arqueros serían esos tristes ojos mirando los festejos de los rivales. Tendrían vida propia y la figura del Loco Gatti que vendría después no hubiera existido sin el gran Amadeo. Por suerte para su merecida trayectoria, casi todos, los homenajes se los hicieron en vida y quizá el más alto haya sido ser el presidente honorario de River Plate todos estos años, el lugar donde escribió la historia.

Homenaje a Amadeo Carrizo 2

Aunque para todo el fútbol argentino, el reconocimiento total, fue el que le hicieron en 2013 cuando el congreso determinó que la fecha de su nacimiento el 12 de junio, sea considerado el “Día del arquero”.

Homenaje a Amadeo Carrizo

NUMEROS, CURIOSIDADES Y DATOS

Partidos jugados en River: 546, de los cuales 25 fueron por Copa Libertadores. Es el jugador con más presencias con la camiseta de River en la historia del club.

Partidos jugados en exterior: en Millonarios atajó 60 partidos y también tuvo un paso por Universitario de Perú pero solo jugó amistosos como uno ante la leyenda rusa Lev Yashin, también disputó amistosos con Alianza Lima.

Años de carrera profesional: 25 temporadas atajó desde su debut en 1945 hasta su retiro en Millonarios de Colombia en 1970 cuando tenía 44 años

Títulos obtenidos: Ganó 6 campeonatos con River, 1945, 52, 53, 55, 56, 57 y con la Selección Nacional la Copa de las Naciones en Brasil 1964.

Partidos jugados en la Selección: atajó 20 partidos entre el 54 y el 64, incluyendo la actuación en el mundial 58 cuando le anotaron 10 goles en tres partidos y fue apuntado como uno de los responsables del desastre de Suecia.

Debut en Primera División: 6 de Mayo de 1945 Independiente 1 - River Plate 2. Último partido en Primera División de River: 22 de Diciembre de 1968 Vélez Sarsfield 1 - River Plate 1.

Invicto: en el año 68, con 42 años, mantuvo el arco invicto por 769 minutos. El récord se registró el 14 de julio de 1968 y fue reconocido por todo el fútbol argentino. Carlos Bianchi jugando para Vélez terminó con su valla sin vencer.

Clásicos: vaya paradoja, Carrizo, fue el arquero de River cuando el equipo ganó el primer partido en la Bombonera el 1 de agosto de 1948 por 2 a 1. Además le atajó dos penales a Valentín en el año 60. Son recordadas sus anécdotas con Rojitas cuando le robo la boina, con Pepino Borrello a quien gambeteó tres veces en la misma jugada o cuando le hizo creer a Madurga que estaba en offside y le sacó la pelota que estaba por ser gol.

Innovador: Fue el primer arquero en usar guantes en el año 1952, fue el primer jugador que hizo trabajos de modelaje y publicidad, fue el primero en atajar con los pies y jugar afuera del área chica y fue el primero en jugar durante 4 décadas, las del,40,50, 60 y llego al 70.

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