Fue, tal como es esperaba, una noche para corazones valientes, pero con final feliz. Argentina, uno de los grandes del fútbol mundial, estará en la cita mundialista, como corresponde, de la mano de un Messi cada vez más fantástico.
Claro que hubo que sufrir bastante, Sobre todo, con esa daga que Ibarra nos clavó en el medio del pecho, antes del minuto y dejándonos heridos, pero no muertos.
Pero la respuesta llegó enseguida. El primer gol de la Pulga, antes del cuarto de hora, al menos nos daba la posibilidad de jugar al menos el Repechaje ante Nueva Zelanda.
La nueva emoción, se volvió a dar en el mismo escenario: el Atahualpa. Allí, Messi volvió a ser el cacique y adelantó a nuestro equipo que, justo en la última fecha, se ponía dentro de la zona de clasificación, tercero en la tabla.
Después, fue todo cuestión de esperar que no llegara algún gol de Chile, que nos devolviera al repechaje. Pero los que vinieron y por duplicado, fueron los tantos del equipo carioca.
Después, llegó otra brillante definición del Rey de la noche, Lionel Messi y ya no sentíamos adentro. Se disipaban entonces, las posibilidades de un empate de Ecuador, que nos dejaba esperando que no ganara Paraguay y así nos volvieran a complicar.
Entonces, la cuestión pasaba por ver si todo quedaba así en Quito. Ya era muy difícil que Chile consiguiera poder remontar su partido.
Es más, sobrevino un gol más de Brasil, que dejaba afuera a los chilenos y ya definitivamente quebrada la ilusión de los trasandinos, de que Colombia les diera una mano y llegara al menos a un Repechaje, Y hasta se hubiese dado una situación muy particular si es que Chile perdía pero por 2 a 1 y el partido entre peruanos y colombianos, hubiera terminado con el empate que finalmente se dio. Pero ni esa suerte tuvo una roja a la cual, ni los puntos que le dio el Tribunal Arbitral, por el partido ante Bolivia, le terminaron sirviendo.
Entonces, con el festejo anticipado, la gran expectativa estaba dada por ver si los paraguayos podían acceder al partido definitorio. Ese lugar, que terminó ocupando Perú, tambaleaba, pero lo que vino fue el gol de la Vinotinto y adiós a la ilusión de los guaraníes.
Entonces, los corazones volvieron a latir a su ritmo normal, en una noche que terminó siendo menos compleja que amagaba ser porque se dio lo que se esperaba.
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