En la revancha, jugada en Santiago, el partido se encaminaba a los penales con un 2 a 1 a favor de los chilenos que parecía inamovible, pero a ocho minutos del final llegó el tercer tanto local, muy protestado por todo Boca, entendiendo que había off side, y allí fue cuando se desató el escándalo, por particulares que entraron al campo de juego a mofarse de los futbolistas argentinos.
El mediocampista xeneize, Antonio Apud, que fue a buscar la pelota para reanudar el juego rápidamente, fue empujado a un foso ubicado detrás del arco, y desde allí la reacción fue inevitable, con participación de jugadores e intrusos que simulaban ser fotógrafos, revoleando sus cámaras a modo de boleadoras, una de las cuales impactó en el rostro del DT de Boca, Oscar Tabárez. Y como si fuese poco, un efectivo de carabineros soltó a un perro de vigilancia que mordió al arquero Carlos Navarro Montoya en uno de sus glúteos.
De manera increíble, el partido se reanudó y se cumplieron los noventa minutos, sin sanción para Colo Colo como club organizador, que finalmente terminó coronándose campeón.
Los jugadores y el cuerpo técnico de Boca, golpeados y lastimados, terminaron insólitamente en la comisaría, adonde fueron trasladados sin custodia policial, y de donde recién pudieron salir tras arduas gestiones en el Consulado. Otras épocas y un Boca, que a diferencia de esta ocasión, decidió dirimir su paso a la final en el campo de juego
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