La vuelta de Julio Falcioni a Banfield lo encuentra al frente de un plantel bien nutrido por jóvenes y apenas un puñado de jugadores experimentados, de los que le gusta tener siempre en el equipo titular. Sin embargo ayer Santiago Silva y Chiqui Pérez, dos de los más maduros, le dieron los resultados de chicos que recién empiezan y la tensión de un clásico los hace entrar en cortocircuito. "En el vestuario no dije nada, pero en la semana hablaré con Silva y Pérez por esas expulsiones, pero entiendo que son calenturas del momento", advirtió y justificó al mismo tiempo el DT que al frente del Taladro perdió por primera vez un clásico ante Lanús y tendrá revancha dentro de dos fechas.
Primero se fue expulsado Santiago Silva, que tras ser amonestado increpó al árbitro Germán Delfino, quien se tomó una pausa para escuchar lo que el delantero decía pero que no toleró los modos: el Pelado le habló a dos centímetros de la cara y gestualmente parecía una amenaza. El Tanque vio la roja y dejó al equipo con 10 cuando transitaba el pico de mayor aproximación al arco rival.
Chiqui Pérez no le puso paños fríos al desconcierto de su equipo diezmado: cuando Lautaro Acosta había demostrado que le sacaba un metro en velocidad a cualquiera, Chiqui apeló a un codazo artero a dos metros del árbitro que no dudó en sacarle también la tarjeta roja.
Sobre el resultado, Falcioni expresó: "Hicimos un buen planteo, el partido fue parejo, pero Lanús desequilibró con el primer gol".
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